Páginas

lunes, 21 de octubre de 2013

Retomando los entrenos, sin prisa

Hoy he empezado mi tercera semana de pretemporada y, la verdad, es que estoy sorprendida. A pesar del parón que he hecho de dos semanas (o que debería haber hecho y no he cumplido del todo...), veo que sigo manteniendo condición física. No estoy fuerte, ni mucho menos, pero veo que voy haciendo cosas que me cuestan mucho menos que antes. Mantener un ritmo en bicicleta, o corriendo... Ahora mismo me siento bien al hacerlo. Nadando, es otra cosa. He notado mucho el haberlo dejado. La primera semana pasada me sentí torpe y lenta y me asusté. La segunda semana, me tranquilicé un poco porque vi que volvía a estar en el punto donde acabé. Ya sabéis, no soy nada rápida, pero dentro de la lentitud, lo llevo bien.
Lo que pasará las semanas siguientes... no lo sé. De momento, preparando la Behobia, para el 10 de noviembre, y después... supongo que habrá que empezar a sufrir. Pero lo haré con ganas e ilusión. No estoy sola en el camino, y las penas compartidas, son menos penas (así que... Vane... ya sabes lo que te va a tocar!!!)

Mañana sale el calendario de Extrememan para la temporada siguiente y entonces acabaré de decidir las pruebas en las que voy a competir. El objetivo del año está claro: IRONMAN, pero para ello, tengo que mantenerme despierta y activa, y algunas competiciones durante el año, van a ayudarme a ver cómo lo llevo.

Más retoques... pues sí, empezar a controlar la dieta, de la mano de los profesionales de Alimmenta. A principios de noviembre tengo visita con ellos, con el objetivo de rebajar el peso que está de más, y cuidar mi alimentación y suplementación. Veremos a dónde llegamos!!!

Y, cómo no, mis entrenamientos seguirán estando dirigidos por USK&TiM. En los meses que llevamos entrenando, nos hemos entendido bastante bien. Yo estoy más centrada y eso ayuda. Aunque a veces no puedo evitar el hacer alguna de las mías... Pero ya me va conociendo!

Así que... seguimos!!!

Imatge en línia 1Alimenta, dietistas-nutricionistas 


domingo, 6 de octubre de 2013

Un año para endurecerme

El miércoles cumpliré 34 años, pero hoy, 6 de octubre de 2013, empiezo la cuenta atrás. Secretamente, o de viva voz, me propuse que cuando cumpliese 35 años, haría un triatlón distancia Ironman (3,8km swim + 180km bike + 42.195km run). Y dentro de un año, en un día como hoy, a la misma hora mientras estoy escribiendo ahora esto, yo seré quien esté corriendo por el paseo de Calella, compitiendo en el Challenge Barcelona-Maresme. Será mi primer ironman y, aunque las características del circuito ciclista no me gustan en absoluto, creo que es el adecuado para estrenarme, ya que estando cerca de casa podré contar con el apoyo de todos los míos: de mi familia, de mis amigos y conocidos. 


Cuando en julio, hablábamos con Robert y con Vane de qué ironman hacer, y parecía que Roth era el elegido, me entró el pánico. Pánico porque había que inscribirse la semana siguiente (de hecho, las inscripciones se agotaron en 2 minutos), y porque me veía incapaz de completar una maratón. Y también influyeron los comentarios de mi madre, negándose en rotundo a que me fuese a Alemania para competir en una "burrada" de estas características. Así que me eché atrás. Pasado el verano, con los nervios más templados, viendo que los entrenamientos durante el verano me han curtido bastante y tras consensuarlo con mi entrenador, me lanzo a la palestra. Y mi madre parece que está de acuerdo (Espero que no se entere de que hoy ha muerto un participante en Calella...).

Tengo un año por delante, y un año pasa muy deprisa, así que a partir de mañana, ya nos ponemos manos y pies a la obra! La primera semana de noviembre tengo hora en Alimmenta para que me den pautas de alimentación, me aconsejen sobre la suplementación que debo tomar y tratar de rebajar el peso y la grasa que me sobra. También tengo programada una prueba de esfuerzo, no porque tenga algún problema, sino porque quiero saber que realmente no tengo ningún impedimento para realizar los entrenamientos y la competición. Creo que es tremendamente necesario que los deportistas que entrenamos en cantidad, pasemos controles periódicamente. A veces, pequeños problemas del corazón, no se ponen de manifiesto estando en reposo, pero estallan en cuanto nos ejercitamos. Y lo importante para mi, va a ser acabar esa competición. 

Hace un rato, se ha puesto en duda mi capacidad para hacerlo. A través de un comentario que he puesto en twitter, sobre el hecho de que le hemos perdido el respeto a las distancias y ahora cualquiera se pone a hacer un ironman (y luego pasa lo que pasa), he recibido una respuesta directa: "me sorprende que seas tú quien hace esa anotación". Yo, alguien que hace un half en más de 7h, es incapaz de acabar un ironman sin caminar. Y seguramente lo haré en más de 14h. Esa vocecilla proviene de alguien a quien respeto y escucho, pero a menudo parece que dude de mis capacidades (aunque diga lo contrario). Ya me imagino que un ironman no es un paseo, que quizá le eche más de 14h, pero entrenaré para que ese paseo de 14h sea lo más ameno y placentero posible. Sufriré y lloraré, me preguntaré quién me habrá mandado a mi meterme ahí, pero voy a acabarlo. Igual que he acabado las demás competiciones. Con más o menos tiempo, pero seré una mujer de hierro. Y sé que no acallaré esa vocecita, pues seguirá increpando, ya que nada es suficiente y la mayoría de cosas están mal. Pero todos los famosos tenemos un troll. ;)

martes, 17 de septiembre de 2013

Cuánto me queda (nos queda) por aprender!

Hace poco más de una semana, acabé mi cuarto triatlón distancia Half, esta vez en Narbonne (Francia), de la mano de Extrememan. No he hecho crónica del evento, porque mientras corría, mirando el mar, decidí que lo que estaba sintiendo, me lo iba a guardar para mi. Mi preparación anterior fue bastante buena, llegué bastante fuerte a la competición, pero podría haber llegado mejor. Natación aceptable y mejorable; bicicleta bastante satisfactoria; pero podría haber corrido mejor. Siempre se puede hacer mejor las cosas. Y de los hechos, aprendemos. Aunque sumamos una medalla más.


El fin de semana pasado, competí en la Duatló de La Pobla de Mafumet, gracias a Running Solutions, y una vez más, me pegaron el repaso. Es habitual en mi, cerrar las clasificaciones, como ya he dicho en numerosas ocasiones, y aunque mi padre me pregunte que cuándo voy a pegar un puñetazo en la mesa y apretar más y a mi me reconcoma por dentro, papá, aún no puedo hacer más. No es que no me esfuerce, sino que de momento, mis ritmos en carrera (en carrera a pie sobretodo), son bajos. Pero en estos momentos, prefiero que sean bajos y asegurarme el llegar a meta, aunque sea la última, que reventar y no llegar. O llegar igualmente la última, pero sin poder sonreír. Ya mejoraré, estoy segura, porque no pienso dejar de entrenar. Pero de entrenar como deportista y como persona.  Y es que el deporte que ahora practico, la disciplina en los entrenamientos, lo leído y vivido, me ha enseñado ya muchas cosas. Y me ha hecho cambiar. He aprendido a tomarme las cosas de otro modo, a ver un revés como uno de los golpes ganadores, a reconocer el fruto del sufrimiento y el tiempo invertido y saber que todo esto, valdrá la pena. Pero aún me queda mucho más por aprender. 

Acabo de ver el vídeo de la última locura de Valentí Sanjuan, en el Ultraman UK (Gales) y he podido sentir un poquito, el esfuerzo y sufrimiento que le supuso acabarlo. Compartí con Valentí un fin de semana de competición el Getxo, y es un tío normal. Un tipo agradable, bajito, con chispa, que llevaba una bici prestada, y que hacía poco había acabado el Ironman de Lanzarote preparándolo sólo con 6 semanas de antelación (creo). Le pregunté si antes había hecho algo más, y no, sólo jugaba a futbol. Impresionante, porque futbol y triatlón, poco tienen que ver. Pero el tío se planta, hinca codos, y es Ironman. ¿Así de fácil? Pues no. Y estando en Getxo, suelta que quiere probar el Ultraman UK. Y en poco más de un mes, acaba segundo en esa impresionante competición, obteniendo una plaza para el mundial de Ultraman en Hawaii. ¿Y así sin más? Pues no. Valentí ha sufrido entrenando, ha hecho tiradas de 30km a las 11 de la noche al salir de su trabajo, ha hecho más kms en bici en un mes que yo en nueve, y con más desnivel. Y ha nadado más horas que yo navegado por internet. Valentí ha sentido muchos días de bajón, de no querer ir a entrenar, y ha ideado estrategias para vencerse a sí mismo. Y el premio a todo eso, ha valido la pena. En el vídeo se le ve sufrir, se le ve llorar, se le oye diciendo que se va para casa, pero sigue. Porque está ahí por algo, y porque no va a abandonar. Algunos pensarán que está loco, que no vale la pena sufrir, que no sirve de nada, que este tío es un privilegiado, que no todo el mundo puede... bien. Parte de cierto, pero parte de excusa. No todo el mundo puede hacer un Ultraman (empezando ya por la cuota de inscricpión!), pero sí podemos hacer nuestro particular Ultraman en cosas más cercanas. Las mías, por ejemplo, serán pues bajar de los 50' en los 10km, acabar un Ironman, conseguir que mis alumnos acaben 4o de primaria con unas buenas bases, sonreír más... Y todo esto, lo conseguiré con tesón y constancia. Y no voy a dejar de entrenarme. Porque aún me queda mucho por aprender.

Sin su permiso, os dejo el enlace del vídeo de Valentí. Vale la pena. 


miércoles, 28 de agosto de 2013

Se me va

Se me va. Se me va y yo no puedo hacer nada. Se me va lentamente igual que fluye un riachuelo hacia el mar. Se me va y no hay forma de retenerla. Quiza es que tiene que marchar. Luchadora nata ante muchas adversidades, siempre con palabras de animo para todos, cuando de verdad el animo debiamos darselo a ella. Quiza era su manera de seguir. Quiza hemos sido su fuerza y motor. Y deberemos seguir siendolo. Maldito gusano que se la come por dentro, haciendo su capullo, para convertirla en mariposa y hacerla volar. Fea metafora. Ya no me gustan las mariposas.
Ahora no me salen las palabras de manera ordenada, pues la rabia y la impotencia que siento, me nublan la mente. Solo puedo pensar en que se me va. Pero queda en mi una parte de ella, la que me enseño a vivir. La que me dijo que todo lo que ocurre, es por alguna razon. Y es que ella aparecio y me empujo para convertirme en lo que empiezo a ser ahora. Ya veis, a mis 33 años y en constante construccion. Con un horizonte amplio y muchas ganas por vivir. Las mismas que le transmito a ella con todas mis fuerzas, cada dia que pasa.
Se me va, si. Pero gracias por haber venido.

domingo, 25 de agosto de 2013

(a)DÉU!!!

(A)déu, (a)diós o, si no puedes articular palabra, levantas la manita. Es el saludo entre runners, ciclistas, o cualquier otro deportista. Esa costumbre que adquirí cuando empecé a salir a rodar con mis compañeros de equipo en Barcelona, y que cuando lo hacía por Tarragona, nadie me respondía. Y me sentía un poco tonta, la verdad. Pero yo seguía saludando. Porque es por educación, o simplemente, un gesto de complicidad, de pertenencia a un mismo colectivo. Igual que los moteros.

Ese saludo, cuando corres en llano y te cruzas con otro runner "mira, otro que corre", piensas; cuando vas en bici, subiendo una cuesta y no puedes más, y saludas al que baja, y le odias porque va sonriendo y tú apenas puedes levantar dos dedos del manillar; o cuando eres tú el (o la) que baja, y saludas sonriente al que sube, apiadándote de él "pobre, mira cómo va y lo que le queda aún". Ese saludo es lo que nos une, lo que nos hace compañeros ni que sea por un momento. Y tienes la sensación de que si algo te pasa, te va a echar una mano. Porque ya te ha saludado. Al menos, a mi me pasa. Y por eso, yo sigo saludando. Y ahora la gente en la zona de Tarragona ya me responde. Quizá es que me habré cruzado ya con tantos (y tantas) que al final todos han decidido que tampoco cuesta tanto.

Así pues, no perdamos esta costumbre y saludemos. Por educación o por lo que sea. Pero saludemos
Dicho esto, me voy a cenar.
ADÉU!!!


viernes, 23 de agosto de 2013

Tengo memoria de pez



Pues eso... Al igual que la entrañable y chistosa pececita (se dice pececita??) de la pelicula "Buscando a Nemo", que se olvidaba de todo... Yo soy igual. No me acuerdo de las cosas...

Faltan poco mas de dos semanas para uno de mis objetivos del año, el Extrememan de Narbonne, y estas ultimas semanas de carga estan siendo bestiales. Entrenando 6 dias por semana, a veces doblando sesiones, y con entrenamientos bastante completitos. De esos que te dejan brazos y piernas calentitos... Pero se ve que es lo que hay que hacer. Mi entrenador dice que voy a volar en Narbonne y yo tiemblo, porque la parte del aterrizaje no la hemos entrenado aun! Me contento con llegar en condiciones, y con una sonrisa en la cara, como siempre. Para la foto finish, mi gran recompensa. Y al cruzar el arco de meta, no me acordare del sufrimiento previo que me habra llevado hasta alli, porque ese instante, es unico y grande. Como lo son todos y cada uno de los momentos en que acabas un duro entreno. En bici, mientras estoy subiendo esas terribles cuestas que tengo por aqui, donde me queman los cuadriceps y a la vez tengo escalofrios, jadeando y sudando como una cerdita, gritandole a la montaña que no va a poder conmigo, pienso que por que me habre metido en este fregao... Pero cuando llego arriba y empiezo a bajar, todo el sufrimiento se me olvida. Porque tengo mala memoria. Y esa mala memoria, unida a la satisfaccion por el entreno acabado, hacen que al dia siguiente me levante con nuevas ganas para entrenar. Con piernas doloridas, pero con la ilusion por ver a donde voy a ir hoy???

domingo, 14 de julio de 2013

Nunca hubo un primero sin un último

El día después de una competición, hay que hacer balance de los resultados, y con la clasificación en mano, veo que una vez más, estoy más cerca de los últimos que de los primeros puestos. Ayer disputé el Triatlón B Dream Agemaster de Palamós,  prueba de triatlón para deportistas populares, pero enmarcada dentro de las competiciones ITU World Cup 2013. Yo competía por grupos de edad, y el ganador de cada uno de ellos, se llevaba 300€, un buen premio si tienes la opción de disputarte ese primer puesto, bastante lejos de la realidad, en mi caso... En mi categoría, éramos 11 chicas, de las cuales acabamos 9, recorriendo un total de 1400m nadando (1780m en mi caso...) en dos vueltas con salida a la playa, 40km en bici (36.80km según mis datos) dando 4 vueltas a un circuito nada llano y 10km corriendo (10.600 para mi), con 4 vueltas por el paseo marítimo. El recorrido de natación era fácil, puesto que el mar estaba totalmente en calma. Salí con ganas y braceando rápidamente, como en una serie, y me situé bastante bien, pero enseguida me cansé y empecé con mi nado lento y tratando de deslizar, cosa que no conseguí y acabaron adelantándome hasta las medusas (que no había). El tramo de salida a la playa y posterior carrera, fue durísimo. Si ya sales del agua cansada, correr por la arena estruja aún más. Completé mi segunda vuelta con calma y me dirigí a boxes, haciendo una transición de 500mts.


Una vez allí, cogí mi bicicleta y salí a ver qué pasaba, si había solucionado los ruidos de la semana anterior y cogía más confianza. Resultó que no. La bici seguía con su musiquita, y me topé con un circuito urbano mal asfaltado y lleno de badenes. Y con alguna subida inesperada. Al terminar la primera vuelta, miré mi reloj y únicamente marcaba 10km, lo cual quería decir que debería dar 4 vueltas, cuando yo creía que únicamente eran 2. Me fue imposible engancharme a la rueda de nadie, e incluso en mi tercera vuelta, me giré y vi las motos de policía, gritándome "Cabeza de carrera!", por lo cual tuve que apartarme y dejar paso a un grupo de chicas que me arrancaron las pegatinas. 


Completando el recorrido en 1h20', me dispuse a la carrera a pie. De lejos oí al speaker que comentaba las características de la prueba olímpica "4 vueltas en bici y 2 corriendo", y pensé que ésto ya lo tenía hecho. Sólo empezar a correr, veo a Vane delante de mi, con su ritmo constante y rapidito, pero me es imposible darle caza. Ella estaba ya en su segunda vuelta y cuando nos cruzamos, me grita "son 4 vueltas, no?", a lo que yo le respondí un "pero qué dices???" Y, realmente, sí eran 4 vueltas. Dando mi segunda, pensé en abandonar. El calor era casi insoportable y me dolía mucho un pie. Pero seguí adelante, restando metros y pensando en recorridos entrenados de distancias similares.


Mi ritmo no era alto en absoluto, yendo a 6'/km, y manteniendo una media de 166ppm. Quizá podría haber apretado más, pero tenía mucho miedo a desfallecer por el calor. Así que seguí con mi trote. El último km se me hizo eterno, y vi que iban a salir unos cuantos metros más. Cuando ya estás fijada en una distancia, y con ganas de acabar, esos metros de regalo son un verdadero castigo. Así que acabé rezando a alguien en el cielo y llorando y subiendo las ppm hasta 189, encaré la rampa de llegada a meta. Una alfombra azul nos recibía, gradas a un lado, pantalla gigante, gente aplaudiendo, y un arco azul, donde ponía Copa del Mundo. Entré dedicando la llegada a alguien que no lo va a saber hasta que no encuentre la foto finish o el vídeo. No había ganado ninguna copa, y viendo la clasificación, disto mucho de hacerlo, pero una vez más, me queda una leve satisfacción por haber acabado. Pero a qué precio. Hoy me duele mucho el pie, casi no puedo andar; mi bicicleta hace ruidos, y mis tiempos son nefastos. Con rabia, pienso en que no voy a abandonar, que hay que entrenar más. Pero algo debo estar haciendo mal. Cumplo todos los entrenos, en las cantidades y tiempos marcados; me siento satisfecha por ello, pero aún y así, no obtengo resultados. Y es muy duro ver que, clasificación tras clasificación, tengo que empezar a buscar mi nombre por la cola. Viendo ésto... no puedo plantearme una prueba mayor. No por no acabarla, porque sé de sobras que sí lo haría, pero no quiero estar sufriendo durante quince horas. Me queda una semana para decidirme y aún tengo que hablar con mi entrenador. Ahora mismo, a pesar de los mensajes de ánimo que estoy recibiendo, mi cabeza y mi cuerpo están por los suelos. Estoy en un club donde su lema "Where Is The Limit?" me ha hecho tirar siempre hacia delante. Ahora tendré que volver a tirar de él porque no he encontrado mi límite físico, pero el mental empieza a estar desgastado, hoy por hoy.