Páginas

miércoles, 28 de mayo de 2014

Esto llega a su fin

Ya llego. Sí, creo que ya llego al final del camino. Seis meses casi en blanco, apartada de los subidones de endorfinas por culpa de una lesión. Pero parece ser que sí, que esto ya llega a su fin. Me veo con ganas y con fuerzas de volver a ponerme a entrenar. Sé que va a costarme lo mío. Tanto tiempo rascándome la barriga hacen que te acomodes. Pero... algún día habrá que salir de la zona de confort, e ir a por lo incierto. 

punto-final

Hoy he ido de visita médica. Casi tres meses después de la operación, y ya puedo empezar a nadar. "Ni se te ocurra nadar a crol, porque te puedes romper". Esas han sido palabras del doctor. Sólo braza. Bien, haremos caso. Sólo braza, pero al menos estaré en remojo. Nadie va a creer que no he ido ni un solo día a la piscina aún... Porque sí lo he hecho. Y la sensación del primer día al meter la cabeza bajo el agua fue indescriptible. ¿Que sólo aguanté 600 metros? Sí, pero ¡qué momento!. Nada que ver con una buena ducha.

Así que bien, llegados a día de hoy, 28 de mayo, me aventuro a ponerme en marcha otra vez. No preguntéis si voy a competir, porque este año no lo haré. Prefiero reconstruirme y empezar un nuevo año con garantías. Sí haré alguna carrera, pero sin presión, de paseo, a disfrutar, como hice el fin de semana pasado acabando los 99km de  la Polar Gran Fondo La Mussara. No todo es competir. Lo importante es disfrutar del camino. Y si es acompañada, mejor.

domingo, 25 de mayo de 2014

Una opinion a compartir...

Hoy he corrido la marcha ciclista polar Gran Fondo La Mussara. Después he corrido también los 5k de la Cursa de la Dona de Reus (recaudación de fondos para el estudio del cáncer, algo que, desgraciadamente, hoy me toca de cerca). Ambos eventos me han hecho llegar a un pensamiento que quisiera compartir. Lo expongo.

En la marcha ciclista, dos amigos míos han sufrido un accidente. Por separado. No digo que haya sido por imprudencia, pero he visto otras muchas acciones que si lo han sido y que podrían haber llevado a un desenlace fatal. La Polar Gran Fondo La Mussara es una marcha ciclista y social. Esto es, no había clasificación. Únicamente se competía en la subida a la Mussara, y los mas rápidos obtenían un pulsómetro Polar ultimo modelo. El resto, nos conformábamos con la victoria de haber coronado un puerto de 1000 metros de altitud (y lo que quedaba después...). Sabiendo que nadie iba a ganar nada... ¿Era necesario jugarse el tipo en las bajadas húmedas? ¿Era necesario entrar en meta, la cual estaba después de una rotonda y con dos badenes, a fondo? ¿Qué se pretendía demostrar con eso? ?Acaso no todos llegábamos por igual? ¿Acaso no todos hemos sido obsequiados con el mismo maillot?

Después he corrido la 2a cursa de la dona. 5k fáciles, donde había mujeres de todos los niveles. Lo importante, la causa. Todas hemos sido ganadoras, independientemente del tiempo. Pero he acabado con un sabor agridulce. He acompañado a alguien quien desde el km2 iba sufriendo. Y en el km4, ha empezado a agonizar, a mi entender. Y en la recta a meta, ha tenido aún las fuerzas para esprintar, llegando a meta deshecha, casi devolviendo, fruto de un esfuerzo totalmente innecesario. A mi modo de ver, hoy nadie tenia que demostrar nada. Hoy todas estábamos unidas bajo una misma causa. Hoy nadie ganaba una copa. Nadie nos iba a aplaudir más. Así pues, considero que esta "gesta" estaba totalmente fuera de lugar.

No somos deportistas profesionales. No vamos a ganar ninguna carrera. No nos va a sacar de pobres una marcha popular. A mi modo de entender, ¿no es mas bonito llegar a meta y poder ofrecer una gran sonrisa en la foto finish? Llamadme poco competitiva. Pero yo compito para disfrutar, para poder llegar con una gran satisfacción y quedar bien en la foto. Mis carreras no se ganan en un sprint, sino durante los entrenos y durante la carrera. No tengo que demostrar nada a nadie. Únicamente a mi misma. Y esa demostración la realizaré con una gran carrera, sintiéndome a gusto.

Una vez me dijeron que las carreras se ganan en los entrenos y que en la competición es el paseo para recoger la medalla. Y, para mi, deportista mediocre, es lo que va a ser: recogida de medalla y una gran sonrisa en la foto finish!!!

miércoles, 12 de marzo de 2014

La vida es demasiado corta para ser feliz sólo el fin de semana

Hoy me quitan las grapas. Hoy es un día importante. Hoy sabré qué va a pasar a partir de ahora... o al menos en un par de semanas a partir de ahora! Cierto es que el no saber, me estresa. La incertidumbre puede conmigo. Soy una persona a quien le gusta tenerlo todo bajo control, de rutinas. No es que no me gusten las sorpresas, sino que me cuesta un poco encajarlas. A menudo, digo que nunca hay que perder la capacidad de sorprender a los demás, y eso hago. Pero a los demás... no conmigo misma. Aunque parece ser que, últimamente, voy bastante a salto de mata. Y no me acaba de desagradar. La diferencia entre la incertidumbre y el descontrol, a actuar según el momento la expreso en lo que muchos llaman "Carpe diem" o, lo que es lo mismo, aprovecha el momento.

Me acuerdo cuando empecé a trabajar de maestra. Salía del colegio y me encerraba en mi despacho a hacer programaciones, a buscar actividades, a planificar... y así hasta la hora de cenar. Cenaba, a la cama y al día siguiente, más de lo mismo. Así llegaba el fin de semana, en el que pasaba las mañanas planificando la semana siguiente y únicamente las tardes del sábado  y domingo salía a disfrutar. Vivía para trabajar, y no concebía otro modo de ser. En mi casa, las cosas siempre han sido así.

Cuando aparecieron los entrenos regulares en mi vida, la cosa cambió. Y cambió mi modo de ver la vida. En ese momento decidí que el trabajo ocuparía un 33'3% de mi vida, no más. Y con ello, aprendí a disfrutar del tiempo que pasaba dando clase y planificando. 

A día de hoy, tengo muchas ganas de ir al colegio cada mañana, de disfrutar con mis alumn@s, aprender de ell@s y con ell@s. Pero también tengo muchas ganas de que se acabe la jornada laboral, para aprovechar el tiempo que me queda, hasta que vaya a la cama que, últimamente, cada vez es más tarde! Me apetece mucho encontrarme con los pocos amig@s que tengo y compartir ratos con ell@s, reirme y hacer deporte. Vamos, que me apetece disfrutar del día a día, a pesar de que sea lunes o jueves. El deporte me ha posibilitado conocer a mucha gente, y cambiar mi modo de ver las cosas. Me ha enseñado a disfrutar del tiempo y de los momentos, entre otras cosas. A pesar de que mi naturaleza es seria, voy a seguir trabajando en esbozar cada día  una sonrisa. Y para que me ayude, o os ayude, empezaré por aquí...







viernes, 7 de marzo de 2014

Día 3: No surrender

Esta mañana me he levantado de mal humor. La noche no ha sido reparadora en absoluto, y tengo un dolor de espalda creciente. ¡Y sólo llevo 3 días! Twitter y Facebook van repletos de fotos y comentarios sobre entrenos. Y yo sigo sentada en el sofá. Quería diseñar un plan de acción para hacer algo, pero es que no me dejan hacer nada!!! Y es cansino el luchar en contra de esos comentarios. He hecho unas cuantas abdominales y ya me he sentido un poco más útil. Si tuviese el gim cerca, iría a hacer pesas de piernas, o algo... Pero no tengo esa opción. Lo único que me apetecía (y que me dejan hacer) era dar un paseo por la playa sola, a mi aire, pararme a tomar algo, a mi aire... Pero como no me dejan ni a sol ni a sombra... he ido a pasear con mi madre. He conseguido meterla por la arena y, al menos, andar descalza me ayuda a movilizar los musculos del pie que, no sé por qué motivo, pero vuelve a dolerme mucho.



Y bien... así iremos haciéndolo... Abdominales y paseos van a ser mi plan de acción. 

Antes, me he destapado las grapas para ver cómo van. Llevo 14 y están perfectas. No creo que dejen marca. Y no me duele nada. Lo único que sí me acongoja es que empezar a movilizar el hombro, sí me va a doler. Y mucho. Ayer, mientras me ponía el pijama, pensaba que por qué narices me he tenido que operar, si la recuperación va a ser tremenda... Igual podria haber tirado toda la vida con esta lesión. Al fin y al cabo, a todos nos duele algo. Pero bueno, lo hecho, hecho está, y sólo queda mirar hacia delante y procurar que quede mucho mejor de lo que estaba, que por eso me he operado!

Bonita escalera!


jueves, 6 de marzo de 2014

La aventura de ponerse un calcetín

No nos damos cuenta de la importancia de lo que tenemos hasta que lo perdemos. Y esto es aplicable a todo, material y personal. Anteayer me operaron del hombro, y tengo que estar 3 semanas con el brazo en cabestrillo. "¡Suerte que es la izquierda!", me dicen muchos... pero... habeis probado a poneros un calcetín con una sola mano? o a abrocharos el pantalón; o a comer un plato de sopa... ¡Toda una aventura! Cierto es que soy muy tozuda y reácea a que me ayuden y por eso tardo más de una hora en lavarme y vestirme. Pero es que quiero molestar lo mínimo. Aunque, si me lleváis a comer fuera, tendréis que cortarme el bistec, como a los niños pequeños.

Llevo sólo dos días de baja y tengo el culo cuadrado. Así que hoy me he ido a dar un paseo por la playa. Es el único deporte que puedo hacer, por ahora. Os cuelgo un vídeo y así dejo de escribir, que con una mano es complicado! Ah! y perdonad el encuadre... me he dejado la gopro en casa!!!



lunes, 24 de febrero de 2014

Be water, my friend...

"Be water, my friend"
No soy una deportista de élite, ni profesional. Simplemente popular del montón para abajo. Pero sí coincido con los grandes deportistas en una cosa: todos podemos sufrir LESIONES. El deporte nos trae muchos beneficios físicos y psicológicos pero, a medida que vamos progresando en nuestras capacidades, vamos aumentando también el riesgo a sufrir una lesión. Y cuando ésta llega, podemos llegar a desmoronarnos, por todo lo que se nos viene encima. 
Hoy hablo de lesiones, de dolor, de roturas, de inflamaciones, pero también de otros muchos momentos en los que nos vemos obligados a dejar el deporte por cualquier impedimento físico.

Mi hombro!!!
¿Qué sucede cuando, por el motivo que sea, tenemos que abandonar la práctica deportiva? Sucede un sentimiento de pérdida a nivel interno y externo. Externamente, claro está. Esas cualidades que habíamos ganado, fruto de la cantidad de horas invertidas en entrenamientos, van desapareciendo a medida que pasan los días y no nos ejercitamos. Esos músculos bien torneados, los abdominales que ya se empezaban a marcar, la velocidad, la resistencia... todo empieza a perderse... Internamente, empezamos a sentirnos fuera de lugar, que hemos perdido el status. Nuestr@s compañeros hablan de carreras, de entrenos... y nosotros nos tenemos que mantener al margen hasta llegar a sentirnos excluidos del grupo. Sin el deporte, nos sentimos vacíos, lejos de todo lo que hemos disfrutado hasta ahora, y pasamos a ver los toros desde la barrera.  Y quizá llegue un momento en el que se nos haga un nudo en el estómago al tener que asistir a animar a los nuestros, una vez más, en una competición que hubiésemos podido disputar, y nos vayamos directamente al bar, a rellenar nuestro vacío con unas tapas y unas cervezas. Hemos perdido el interés. Y eso duele. Por fuera, y por dentro.

Lidiar con una lesión requiere un esfuerzo físico y psicológico. Físico, porque habrá que hacer rehabilitación y eso, a menudo es aburrido y duele. Pero hay que hacerlo, no tenemos más remedio. Y, ¿qué pasa con el aspecto psicológico? Podemos seguir en ese bucle negativista, que nos lleve de bar en bar, o podemos darle la vuelta a la tortilla. SEAMOS POSITIV@S!!! Vamos a ver... No vamos a llegar a ninguna parte con el negativismo. No puedo hacer deporte, ese es un hecho. ¿Durante cuánto tiempo? No lo sé. ¿Voy a curarme antes regocijándome en lo desgraciada que soy? Probablemente no. Las lesiones tienen su curso a seguir. Además, múltiples estudios avalan que mentes positivas ayudan a recuperarse antes. ¿Es eso cierto? No lo sé, pero no pierdo nada en probarlo. Curarme antes, no sé si lo haré, pero al menos, invertiré el tiempo en hacer algo.
Imagen de www.psicocoaching.com

Pues bien, después de leer bastante sobre psicología, he podido encontrar una serie de pasos/estrategias a llevar a cabo cuando no podemos hacer deporte por algo físico. 

1. Aceptación: SÍ, ESTOY LESIONADA. El primer paso es admitir que tengo una lesión. No quiero decir que nos culpemos por habernos hecho daño (supongo que no será intencionado), sino que tomemos el control de ello, la responsabilidad.
2. ¿Qué me pasa?: Una vez determinado el mal, es importante saber de lo que nos pasa, cuánto más, mejor. Leer cosas diferentes, buenas, malas... de todo. Y, ante cualquier duda, preguntar al médico. Conociendo la lesión y sabiendo qué puede pasar o qué debes esperar, ayudará a reducir el nivel de estrés que genera la desinformación y nos permitirá controlarnos.
3. Sé positiv@: Muchas investigaciones nos muestran que se puede acelerar el proceso de recuperación al utilizar determinadas técnicas como la visualización o la auto-hipnosis. Las técnicas de visualización utilizan nuestros sentidos para crear imágenes mentales, sentimientos y sensaciones relacionadas con el deseo de recuperarse, haciéndonos sentir como si hubiese ocurrido realmente. (Ver How To Use Imagery and Self-Hypnosis for Sports).
4. Busca aliad@s: Como he dicho anteriormente, solemos alejarnos de todo cuando nos encontramos apartados del deporte. Podemos intentar adoptar otro rol dentro de nuestro círculo de amigos/compañeros.
5. Márcate nuevos objetivos:  Bien, estoy lesionada, y no puedo competir, pero eso no implica que no pueda marcarme objetivos (realistas) para conseguir dentro del proceso de curación de mi lesión. Ésto ayudará a mantenernos más motivados.
6. Mantente en forma: dependiendo del tipo de lesión, hay cosas que no podremos hacer, pero seguramente, tras el inicio de la lesión, podemos trabajar aspectos que quizá dejamos olvidados cuando entrenamos normalmente, como puede ser la flexibilidad y la relajación, que nos vendrán muy bien cuando empecemos a entrenar de nuevo.

Pues bien, aquí va mi aportación para tod@s los que por algún motivo u otro, no podemos hacer deporte momentáneamente. Con conocimiento, paciencia y apoyo, una lesión puede superarse sin que se derrumbe nuestro mundo (y le hagamos la vida imposible al resto). Tomemos las cosas con calma y serenidad, seamos realistas y sobretodo, mantengamos una actitud positiva. ¡Ánimo!

lunes, 20 de enero de 2014

Tengo un secreto

Un secreto aireado, deja de ser secreto. Pero aprovechando que estamos en "petit comité" y que este blog no lo lee casi nadie, os voy a escribir algo. Os voy a contar un secreto que tengo. 

Como ya sabréis, soy maestra, especialista en Educación Física. La que viste chándal cada día para ir al cole. Mi especialidad hace que pase muchas horas a la intemperie, desde las 8,30 de la mañana, hasta las 16,30 de la tarde; en otoño e invierno, sufro el frío de las mañanas y de las últimas horas, cuando ya no pega el sol en la pista; y en primavera, lo mismo, bajo un sol de justicia y un calor abrasante. Allí quieta, enmedio de la pista, dando órdenes a grito pelado para que me oigan bien. A veces, participo en las sesiones de manera activa por no aburrirme, por moverme, o porque me apetece. Los de Educación Física somos los guays del cole, pero también los especialistas más maltratados. A parte de ser el comodín para todo, nuestra especialidad está devaluada y mal vista. Y además, el paso del tiempo se ceba en nosotros el doble, ya que el viento, el frío y el sol nos castigan, dejándonos la marca de las gafas de sol permanentemente en nuestra piel, y unas afonías de mucho cuidado. Pero ahí seguimos, en la pista, mientras nuestr@s compañer@s nos miran desde el interior de las aulas, con el culo puesto en el radiador. Pero la verdad, no les envidio en absoluto, ya que es en el aire libre donde se respira mejor y la gente se vuelve menos loca. 

A lo que iba, que tengo un secreto. Y aunque lo he compartido ya muchas veces, nadie me hace caso. Pero es cierto. Y funciona. Veréis: Yo no me resfrío. Nunca. El año pasado sólo cogí la gripe pero ya no recuerdo la última vez que pasé un catarro. Raro, ¿no? Parece inevitable que alguien que pasa tantas horas al aire libre, no acabe por pillar una buena sopa. Pues no. Y encima, me regodeo, ya que salgo de entrenar con el pelo mojado. Y ni así. Y... ¿cómo lo hago? Tengo truco. Hace tres años descubrí por casualidad un producto que combatía los resfriados. Y no es el ELE-Cassei-Immunitassssss. Es medicina natural, un compuesto de Equinácea, y vitamina C en varias formas, lo cual lo hace un producto idóneo para combatir y prevenir las enfermedades propias del invierno. Lo empiezo a tomar en septiembre diariamente y lo dejo hacia abril, para evitar que el cuerpo se acostumbre demasiado. De este modo, logro mantener mi sistema inmunitario en perfectas condiciones para la temporada de frío. A mi me funciona a la perfección, y así lo recomiendo a mis amig@s y conocid@s. Para que después vayáis diciendo que no os cuido! ;)