Páginas

miércoles, 12 de marzo de 2014

La vida es demasiado corta para ser feliz sólo el fin de semana

Hoy me quitan las grapas. Hoy es un día importante. Hoy sabré qué va a pasar a partir de ahora... o al menos en un par de semanas a partir de ahora! Cierto es que el no saber, me estresa. La incertidumbre puede conmigo. Soy una persona a quien le gusta tenerlo todo bajo control, de rutinas. No es que no me gusten las sorpresas, sino que me cuesta un poco encajarlas. A menudo, digo que nunca hay que perder la capacidad de sorprender a los demás, y eso hago. Pero a los demás... no conmigo misma. Aunque parece ser que, últimamente, voy bastante a salto de mata. Y no me acaba de desagradar. La diferencia entre la incertidumbre y el descontrol, a actuar según el momento la expreso en lo que muchos llaman "Carpe diem" o, lo que es lo mismo, aprovecha el momento.

Me acuerdo cuando empecé a trabajar de maestra. Salía del colegio y me encerraba en mi despacho a hacer programaciones, a buscar actividades, a planificar... y así hasta la hora de cenar. Cenaba, a la cama y al día siguiente, más de lo mismo. Así llegaba el fin de semana, en el que pasaba las mañanas planificando la semana siguiente y únicamente las tardes del sábado  y domingo salía a disfrutar. Vivía para trabajar, y no concebía otro modo de ser. En mi casa, las cosas siempre han sido así.

Cuando aparecieron los entrenos regulares en mi vida, la cosa cambió. Y cambió mi modo de ver la vida. En ese momento decidí que el trabajo ocuparía un 33'3% de mi vida, no más. Y con ello, aprendí a disfrutar del tiempo que pasaba dando clase y planificando. 

A día de hoy, tengo muchas ganas de ir al colegio cada mañana, de disfrutar con mis alumn@s, aprender de ell@s y con ell@s. Pero también tengo muchas ganas de que se acabe la jornada laboral, para aprovechar el tiempo que me queda, hasta que vaya a la cama que, últimamente, cada vez es más tarde! Me apetece mucho encontrarme con los pocos amig@s que tengo y compartir ratos con ell@s, reirme y hacer deporte. Vamos, que me apetece disfrutar del día a día, a pesar de que sea lunes o jueves. El deporte me ha posibilitado conocer a mucha gente, y cambiar mi modo de ver las cosas. Me ha enseñado a disfrutar del tiempo y de los momentos, entre otras cosas. A pesar de que mi naturaleza es seria, voy a seguir trabajando en esbozar cada día  una sonrisa. Y para que me ayude, o os ayude, empezaré por aquí...







viernes, 7 de marzo de 2014

Día 3: No surrender

Esta mañana me he levantado de mal humor. La noche no ha sido reparadora en absoluto, y tengo un dolor de espalda creciente. ¡Y sólo llevo 3 días! Twitter y Facebook van repletos de fotos y comentarios sobre entrenos. Y yo sigo sentada en el sofá. Quería diseñar un plan de acción para hacer algo, pero es que no me dejan hacer nada!!! Y es cansino el luchar en contra de esos comentarios. He hecho unas cuantas abdominales y ya me he sentido un poco más útil. Si tuviese el gim cerca, iría a hacer pesas de piernas, o algo... Pero no tengo esa opción. Lo único que me apetecía (y que me dejan hacer) era dar un paseo por la playa sola, a mi aire, pararme a tomar algo, a mi aire... Pero como no me dejan ni a sol ni a sombra... he ido a pasear con mi madre. He conseguido meterla por la arena y, al menos, andar descalza me ayuda a movilizar los musculos del pie que, no sé por qué motivo, pero vuelve a dolerme mucho.



Y bien... así iremos haciéndolo... Abdominales y paseos van a ser mi plan de acción. 

Antes, me he destapado las grapas para ver cómo van. Llevo 14 y están perfectas. No creo que dejen marca. Y no me duele nada. Lo único que sí me acongoja es que empezar a movilizar el hombro, sí me va a doler. Y mucho. Ayer, mientras me ponía el pijama, pensaba que por qué narices me he tenido que operar, si la recuperación va a ser tremenda... Igual podria haber tirado toda la vida con esta lesión. Al fin y al cabo, a todos nos duele algo. Pero bueno, lo hecho, hecho está, y sólo queda mirar hacia delante y procurar que quede mucho mejor de lo que estaba, que por eso me he operado!

Bonita escalera!


jueves, 6 de marzo de 2014

La aventura de ponerse un calcetín

No nos damos cuenta de la importancia de lo que tenemos hasta que lo perdemos. Y esto es aplicable a todo, material y personal. Anteayer me operaron del hombro, y tengo que estar 3 semanas con el brazo en cabestrillo. "¡Suerte que es la izquierda!", me dicen muchos... pero... habeis probado a poneros un calcetín con una sola mano? o a abrocharos el pantalón; o a comer un plato de sopa... ¡Toda una aventura! Cierto es que soy muy tozuda y reácea a que me ayuden y por eso tardo más de una hora en lavarme y vestirme. Pero es que quiero molestar lo mínimo. Aunque, si me lleváis a comer fuera, tendréis que cortarme el bistec, como a los niños pequeños.

Llevo sólo dos días de baja y tengo el culo cuadrado. Así que hoy me he ido a dar un paseo por la playa. Es el único deporte que puedo hacer, por ahora. Os cuelgo un vídeo y así dejo de escribir, que con una mano es complicado! Ah! y perdonad el encuadre... me he dejado la gopro en casa!!!



lunes, 24 de febrero de 2014

Be water, my friend...

"Be water, my friend"
No soy una deportista de élite, ni profesional. Simplemente popular del montón para abajo. Pero sí coincido con los grandes deportistas en una cosa: todos podemos sufrir LESIONES. El deporte nos trae muchos beneficios físicos y psicológicos pero, a medida que vamos progresando en nuestras capacidades, vamos aumentando también el riesgo a sufrir una lesión. Y cuando ésta llega, podemos llegar a desmoronarnos, por todo lo que se nos viene encima. 
Hoy hablo de lesiones, de dolor, de roturas, de inflamaciones, pero también de otros muchos momentos en los que nos vemos obligados a dejar el deporte por cualquier impedimento físico.

Mi hombro!!!
¿Qué sucede cuando, por el motivo que sea, tenemos que abandonar la práctica deportiva? Sucede un sentimiento de pérdida a nivel interno y externo. Externamente, claro está. Esas cualidades que habíamos ganado, fruto de la cantidad de horas invertidas en entrenamientos, van desapareciendo a medida que pasan los días y no nos ejercitamos. Esos músculos bien torneados, los abdominales que ya se empezaban a marcar, la velocidad, la resistencia... todo empieza a perderse... Internamente, empezamos a sentirnos fuera de lugar, que hemos perdido el status. Nuestr@s compañeros hablan de carreras, de entrenos... y nosotros nos tenemos que mantener al margen hasta llegar a sentirnos excluidos del grupo. Sin el deporte, nos sentimos vacíos, lejos de todo lo que hemos disfrutado hasta ahora, y pasamos a ver los toros desde la barrera.  Y quizá llegue un momento en el que se nos haga un nudo en el estómago al tener que asistir a animar a los nuestros, una vez más, en una competición que hubiésemos podido disputar, y nos vayamos directamente al bar, a rellenar nuestro vacío con unas tapas y unas cervezas. Hemos perdido el interés. Y eso duele. Por fuera, y por dentro.

Lidiar con una lesión requiere un esfuerzo físico y psicológico. Físico, porque habrá que hacer rehabilitación y eso, a menudo es aburrido y duele. Pero hay que hacerlo, no tenemos más remedio. Y, ¿qué pasa con el aspecto psicológico? Podemos seguir en ese bucle negativista, que nos lleve de bar en bar, o podemos darle la vuelta a la tortilla. SEAMOS POSITIV@S!!! Vamos a ver... No vamos a llegar a ninguna parte con el negativismo. No puedo hacer deporte, ese es un hecho. ¿Durante cuánto tiempo? No lo sé. ¿Voy a curarme antes regocijándome en lo desgraciada que soy? Probablemente no. Las lesiones tienen su curso a seguir. Además, múltiples estudios avalan que mentes positivas ayudan a recuperarse antes. ¿Es eso cierto? No lo sé, pero no pierdo nada en probarlo. Curarme antes, no sé si lo haré, pero al menos, invertiré el tiempo en hacer algo.
Imagen de www.psicocoaching.com

Pues bien, después de leer bastante sobre psicología, he podido encontrar una serie de pasos/estrategias a llevar a cabo cuando no podemos hacer deporte por algo físico. 

1. Aceptación: SÍ, ESTOY LESIONADA. El primer paso es admitir que tengo una lesión. No quiero decir que nos culpemos por habernos hecho daño (supongo que no será intencionado), sino que tomemos el control de ello, la responsabilidad.
2. ¿Qué me pasa?: Una vez determinado el mal, es importante saber de lo que nos pasa, cuánto más, mejor. Leer cosas diferentes, buenas, malas... de todo. Y, ante cualquier duda, preguntar al médico. Conociendo la lesión y sabiendo qué puede pasar o qué debes esperar, ayudará a reducir el nivel de estrés que genera la desinformación y nos permitirá controlarnos.
3. Sé positiv@: Muchas investigaciones nos muestran que se puede acelerar el proceso de recuperación al utilizar determinadas técnicas como la visualización o la auto-hipnosis. Las técnicas de visualización utilizan nuestros sentidos para crear imágenes mentales, sentimientos y sensaciones relacionadas con el deseo de recuperarse, haciéndonos sentir como si hubiese ocurrido realmente. (Ver How To Use Imagery and Self-Hypnosis for Sports).
4. Busca aliad@s: Como he dicho anteriormente, solemos alejarnos de todo cuando nos encontramos apartados del deporte. Podemos intentar adoptar otro rol dentro de nuestro círculo de amigos/compañeros.
5. Márcate nuevos objetivos:  Bien, estoy lesionada, y no puedo competir, pero eso no implica que no pueda marcarme objetivos (realistas) para conseguir dentro del proceso de curación de mi lesión. Ésto ayudará a mantenernos más motivados.
6. Mantente en forma: dependiendo del tipo de lesión, hay cosas que no podremos hacer, pero seguramente, tras el inicio de la lesión, podemos trabajar aspectos que quizá dejamos olvidados cuando entrenamos normalmente, como puede ser la flexibilidad y la relajación, que nos vendrán muy bien cuando empecemos a entrenar de nuevo.

Pues bien, aquí va mi aportación para tod@s los que por algún motivo u otro, no podemos hacer deporte momentáneamente. Con conocimiento, paciencia y apoyo, una lesión puede superarse sin que se derrumbe nuestro mundo (y le hagamos la vida imposible al resto). Tomemos las cosas con calma y serenidad, seamos realistas y sobretodo, mantengamos una actitud positiva. ¡Ánimo!

lunes, 20 de enero de 2014

Tengo un secreto

Un secreto aireado, deja de ser secreto. Pero aprovechando que estamos en "petit comité" y que este blog no lo lee casi nadie, os voy a escribir algo. Os voy a contar un secreto que tengo. 

Como ya sabréis, soy maestra, especialista en Educación Física. La que viste chándal cada día para ir al cole. Mi especialidad hace que pase muchas horas a la intemperie, desde las 8,30 de la mañana, hasta las 16,30 de la tarde; en otoño e invierno, sufro el frío de las mañanas y de las últimas horas, cuando ya no pega el sol en la pista; y en primavera, lo mismo, bajo un sol de justicia y un calor abrasante. Allí quieta, enmedio de la pista, dando órdenes a grito pelado para que me oigan bien. A veces, participo en las sesiones de manera activa por no aburrirme, por moverme, o porque me apetece. Los de Educación Física somos los guays del cole, pero también los especialistas más maltratados. A parte de ser el comodín para todo, nuestra especialidad está devaluada y mal vista. Y además, el paso del tiempo se ceba en nosotros el doble, ya que el viento, el frío y el sol nos castigan, dejándonos la marca de las gafas de sol permanentemente en nuestra piel, y unas afonías de mucho cuidado. Pero ahí seguimos, en la pista, mientras nuestr@s compañer@s nos miran desde el interior de las aulas, con el culo puesto en el radiador. Pero la verdad, no les envidio en absoluto, ya que es en el aire libre donde se respira mejor y la gente se vuelve menos loca. 

A lo que iba, que tengo un secreto. Y aunque lo he compartido ya muchas veces, nadie me hace caso. Pero es cierto. Y funciona. Veréis: Yo no me resfrío. Nunca. El año pasado sólo cogí la gripe pero ya no recuerdo la última vez que pasé un catarro. Raro, ¿no? Parece inevitable que alguien que pasa tantas horas al aire libre, no acabe por pillar una buena sopa. Pues no. Y encima, me regodeo, ya que salgo de entrenar con el pelo mojado. Y ni así. Y... ¿cómo lo hago? Tengo truco. Hace tres años descubrí por casualidad un producto que combatía los resfriados. Y no es el ELE-Cassei-Immunitassssss. Es medicina natural, un compuesto de Equinácea, y vitamina C en varias formas, lo cual lo hace un producto idóneo para combatir y prevenir las enfermedades propias del invierno. Lo empiezo a tomar en septiembre diariamente y lo dejo hacia abril, para evitar que el cuerpo se acostumbre demasiado. De este modo, logro mantener mi sistema inmunitario en perfectas condiciones para la temporada de frío. A mi me funciona a la perfección, y así lo recomiendo a mis amig@s y conocid@s. Para que después vayáis diciendo que no os cuido! ;)


domingo, 19 de enero de 2014

Anclada en los 50

Sobran las palabras...

Tengo una parcela en los 50'. Pago su hipoteca religiosamente en cada 10mil que corro. No recuerdo que firmase nada, ni tampoco sé las cuotas que me quedan. Lo único que sé es que se me ha vuelto a escapar la oportunidad de bajar esos 50', mi MMP que conseguí el año pasado, en la misma carrera y con mucho más viento. La carrera me ha ido bien, las piernas me han respondido y, concentrada en mi respiración, en el km4 he notado un ligero flato. Oh no! Ya está ahí. Procurando no pensar en él, pero mi cabeza tenía otros planes. Se ve que al ser tozuda como una mula, no dejo de darle vueltas a las cosas cuando aparecen. Y así ha sido... A falta de 2kms, cuando he apretado el ritmo, el flato se ha hecho más agudo y, los que podrían haber sido mis dos kms más rápidos, mantenidos y alegres de mi carrera, se han convertido en casi un calvario. ¡Qué lejos veía la meta! Lo cierto es que he corrido 120 metros más que el año pasado, pero el resultado es mayor. 41" que me alejan de cambiar un 5 por un 4, y una sonrisa por un cejo fruncido. Amargo gusto. Ahora leo comentarios de conocidos que me intentan animar con un "a la próxima no se te escapa", y mi sonrisa es de medio lado. Gracias por los ánimos, pero la rabieta va por dentro. Y yo misma, animo a conocidos que no han podido acabar la maratón, o conseguir su marca, con un "ánimo, a la próxima lo harás mejor", y sé, perfectamente, que su cara será igual que la mía...

Lo positivo de la jornada, lo que sí que me llena de orgullo, es el tremendo marcón de mi amiga Belén. En un momento de enajenación mental, fruto seguramente de unas copas de más previas a las 12 campanadas, se inscribió en la carrera, cuando no ha corrido un 10mil en su vida y estábamos entrenando para un 5mil. Pues en su primer 10k, con su intención de hacer menos de 1h, la señora casi me pilla, dejando su primera marca en unos tremendos 54'19". Yo no tenía ninguna duda de que iba a rebajar los 60'. Viéndola correr últimamente, y sabiendo su pedigree, sólo una cabeza muy conservadora le iba a hacer pasar de la hora. Por suerte, ha tenido a su lado a alguien que la ha ido estirando y animando y juntos han llegado a meta. Me alegra muchísimo que haya conseguido esto, ya que es un punto extra de motivación y seguro que, a partir de aquí, sus tiempos van a empezar a caer pronto. 

Es resumen, una jornada agridulce para mi, donde una vez más he podido demostrar, que lo que mejor se me da, es hacer el payaso!!!



domingo, 12 de enero de 2014

Buenas intenciones, malas sensaciones

Esta extraña semana era de regeneración, en cuanto a los entrenos, así que no tenía demasiada carga. Pero no sé, ha sido un poco raro volver a la rutina a mitad de semana, con cosas a medio hacer y con sentimiento de culpabilidad por no haberme leído un libro en inglés (un tostón) del que el viernes tenía que hacer el examen y no hice (SÍ, LA PROFE NO SE PRESENTÓ A UN EXAMEN, VAYA EJEMPLO!). Eso, sumado a que el hombro no para de darme la lata y no me deja nadar bien, y a que yo no me acabo de encontrar fuerte, pues deja mi semana como un desastre. Además, me ronda por la cabeza que en mi última visita a Alimmenta no había perdido grasa, a pesar de hacer la dieta correctamente y que, además, me comentaron que me faltaba músculo y que por eso no consumía la energía que debería. Vamos, que estoy de semi-bajón. Y suma y sigue! El viernes fui al gimnasio a hacer pesas y levantaba la mitad de peso que el año pasado por estas fechas. Y de regalo, me llevé conmigo unas agujetas del copón. Ayer fui incapaz de ir a nadar, así que me fui a hacer trail con Belén, que encima, ME LLEVÓ AHOGADA!!!. Y hoy, aprovechando que salía el sol, había decidido hacer una ruta para ir a parar al pueblo de Mont-ral, donde se ve que hacen unas magdalenas espectaculares y tienen más de 30 variedades! Total, que buenas intenciones, pero no he llegado al pueblo. Aquí abajo hacía sol, y en los quince primeros kms me he ido sacando ropa porque iba sudando mucho. Pero al llegar al pueblo de l'Albiol, se ha nublado todo y ha empezado a hacer frío y he decidido bajar en lugar de seguir subiendo el último trozo que lleva a la Mussara. Y bajando... carretera mojada, frío, malas sensaciones... En resumen, que esta semana me quedo con 47km en bici, 20km corridos y 3,5km nadados. Espero recuperarme para afrontar la siguiente semana con más ganas. Que el domingo tenemos carrera!!!!

No me alargo más, pero os dejo un vídeo de una de las subiditas de hoy. Chula, chula!!! Siento si en algún momento da mareo, pero es que como aún no tengo una GoPro... voy tirando de iphone!!! ;)



A por magdalenas from Judith Pérez Sansaloni on Vimeo.