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domingo, 14 de julio de 2013

Nunca hubo un primero sin un último

El día después de una competición, hay que hacer balance de los resultados, y con la clasificación en mano, veo que una vez más, estoy más cerca de los últimos que de los primeros puestos. Ayer disputé el Triatlón B Dream Agemaster de Palamós,  prueba de triatlón para deportistas populares, pero enmarcada dentro de las competiciones ITU World Cup 2013. Yo competía por grupos de edad, y el ganador de cada uno de ellos, se llevaba 300€, un buen premio si tienes la opción de disputarte ese primer puesto, bastante lejos de la realidad, en mi caso... En mi categoría, éramos 11 chicas, de las cuales acabamos 9, recorriendo un total de 1400m nadando (1780m en mi caso...) en dos vueltas con salida a la playa, 40km en bici (36.80km según mis datos) dando 4 vueltas a un circuito nada llano y 10km corriendo (10.600 para mi), con 4 vueltas por el paseo marítimo. El recorrido de natación era fácil, puesto que el mar estaba totalmente en calma. Salí con ganas y braceando rápidamente, como en una serie, y me situé bastante bien, pero enseguida me cansé y empecé con mi nado lento y tratando de deslizar, cosa que no conseguí y acabaron adelantándome hasta las medusas (que no había). El tramo de salida a la playa y posterior carrera, fue durísimo. Si ya sales del agua cansada, correr por la arena estruja aún más. Completé mi segunda vuelta con calma y me dirigí a boxes, haciendo una transición de 500mts.


Una vez allí, cogí mi bicicleta y salí a ver qué pasaba, si había solucionado los ruidos de la semana anterior y cogía más confianza. Resultó que no. La bici seguía con su musiquita, y me topé con un circuito urbano mal asfaltado y lleno de badenes. Y con alguna subida inesperada. Al terminar la primera vuelta, miré mi reloj y únicamente marcaba 10km, lo cual quería decir que debería dar 4 vueltas, cuando yo creía que únicamente eran 2. Me fue imposible engancharme a la rueda de nadie, e incluso en mi tercera vuelta, me giré y vi las motos de policía, gritándome "Cabeza de carrera!", por lo cual tuve que apartarme y dejar paso a un grupo de chicas que me arrancaron las pegatinas. 


Completando el recorrido en 1h20', me dispuse a la carrera a pie. De lejos oí al speaker que comentaba las características de la prueba olímpica "4 vueltas en bici y 2 corriendo", y pensé que ésto ya lo tenía hecho. Sólo empezar a correr, veo a Vane delante de mi, con su ritmo constante y rapidito, pero me es imposible darle caza. Ella estaba ya en su segunda vuelta y cuando nos cruzamos, me grita "son 4 vueltas, no?", a lo que yo le respondí un "pero qué dices???" Y, realmente, sí eran 4 vueltas. Dando mi segunda, pensé en abandonar. El calor era casi insoportable y me dolía mucho un pie. Pero seguí adelante, restando metros y pensando en recorridos entrenados de distancias similares.


Mi ritmo no era alto en absoluto, yendo a 6'/km, y manteniendo una media de 166ppm. Quizá podría haber apretado más, pero tenía mucho miedo a desfallecer por el calor. Así que seguí con mi trote. El último km se me hizo eterno, y vi que iban a salir unos cuantos metros más. Cuando ya estás fijada en una distancia, y con ganas de acabar, esos metros de regalo son un verdadero castigo. Así que acabé rezando a alguien en el cielo y llorando y subiendo las ppm hasta 189, encaré la rampa de llegada a meta. Una alfombra azul nos recibía, gradas a un lado, pantalla gigante, gente aplaudiendo, y un arco azul, donde ponía Copa del Mundo. Entré dedicando la llegada a alguien que no lo va a saber hasta que no encuentre la foto finish o el vídeo. No había ganado ninguna copa, y viendo la clasificación, disto mucho de hacerlo, pero una vez más, me queda una leve satisfacción por haber acabado. Pero a qué precio. Hoy me duele mucho el pie, casi no puedo andar; mi bicicleta hace ruidos, y mis tiempos son nefastos. Con rabia, pienso en que no voy a abandonar, que hay que entrenar más. Pero algo debo estar haciendo mal. Cumplo todos los entrenos, en las cantidades y tiempos marcados; me siento satisfecha por ello, pero aún y así, no obtengo resultados. Y es muy duro ver que, clasificación tras clasificación, tengo que empezar a buscar mi nombre por la cola. Viendo ésto... no puedo plantearme una prueba mayor. No por no acabarla, porque sé de sobras que sí lo haría, pero no quiero estar sufriendo durante quince horas. Me queda una semana para decidirme y aún tengo que hablar con mi entrenador. Ahora mismo, a pesar de los mensajes de ánimo que estoy recibiendo, mi cabeza y mi cuerpo están por los suelos. Estoy en un club donde su lema "Where Is The Limit?" me ha hecho tirar siempre hacia delante. Ahora tendré que volver a tirar de él porque no he encontrado mi límite físico, pero el mental empieza a estar desgastado, hoy por hoy.


martes, 9 de julio de 2013

Sin cabeza, no hay cuerpo que arranque

Y llegó el fin de semana esperado con tantas ganas. Tenía que ser un fin de semana perfecto: buenos amig@s, lugares espectaculares y una competición. Pero la cosa empezó a torcerse diez días antes: tres de nuestras acompañantes no iban a venir a darnos su apoyo. Lo harían, sí, pero desde la distancia. Y les eché de menos una vez allí. Mucho. La semana anterior había sido de tropiezo tras tropiezo: garmin estropeado y que no llegaba a tiempo de ser reparado para llevármelo a competir, kilómetros en coche para llevar la bicicleta a su primera revisión, malas sensaciones en los entrenos, enfados... Pero yo confiaba en el dicho de "lo que mal empieza, bien acaba", y más o menos, así fue. Una vez más, fui finisher de un triatlón distancia half (1900mts natación-90km bici-21km corriendo), sufriendo desde el minuto -1 de la competición.

Descansamos poco, dormimos poco la noche del viernes y la del sábado. Nuestr@s amig@s del norte nos acogieron tan bien y nos prepararon un fin de semana tan espectacular, que había que disfrutarlo y aprovecharlo con gusto. 

Y en mi cabeza venían una y otra vez las palabras de Ferran Almeda: lo peor que se puede hacer el día antes de una competición, es ir a hacer turismo. Y eso fue lo que hicimos el sábado. Con un calor horrible, caminamos a visitar el puente colgante de Portugalete, volvimos a pie hasta nuestra casa en el acantilado, pateamos un centro comercial, nos fuimos a cenar... y el domingo a las 5:50, sonaba el despertador. Quisimos hacerlo todo tranquilamente y con tiempo suficiente, pero una vez llegados a boxes, a las 7 de la mañana, una cola enorme para entrar, nos restó minutos y sumó nervios. No pudimos preparar las cosas con calma, ni la visita al wc de rigor. Cuando ya tenía que estar con el neopreno puesto, me di cuenta de que aún llevaba colgado el dorsal... todo fueron carreras, y nos perdimos la salida masculina, a las 8. Nos quedaban 10' para nuestra salida, y me metí en el agua para colocarme el neopreno, con tan mala suerte que pisé una roca y me corté en el dedo gordo del pie. No me di cuenta hasta al empezar el sector de bici, y el pensamiento y la molestia de eso me acompañaron durante el resto de la carrera. 
Pero antes de salir, hubo otra cosa que me perjudicó aún más, llegando incluso hasta el punto de abandonarme al llevar 500m nadados. De sobra sé que mi peor enemigo es mi cabeza. Es contra quien tengo que luchar duramente día tras día, ya que se empeña en reafirmarme lo contrario de lo que parece ser. Soy bastante fuerte físicamente, pero en nada se queda esa fortaleza, si la cabeza no sigue. Antes de empezar la natación, vi a mi padre, pero no a mi madre. Ella no había venido a verme salir y no entendía por qué, pero lo intuía. Así que, una vez entramos en el mar, empecé a nadar, pero mi cabeza se desvió a otra parte y perdí el grupo. Enseguida me vi nadando sola, lenta, sin ver a nadie detrás, sin ser capaz de seguir un ritmo, recordar la técnica... y abandoné. En la segunda recta, el kayak se puso a mi lado, y me iba diciendo que me marcaría el camino. Eso me pareció que quería decir que me había desviado mucho, y que iba la última de las chicas. Intenté sacar la parte cómica y le comenté al chico que los de atrás ya me iban a pillar, y él sonreía. No tardaron mucho. El primero del equipo de relevos (que habían salido 10' más tarde), me pasó como una flecha, seguido de dos o tres nadadores más. Encaré la última parte de la natación, con el sol de cara y sin ver dónde estaba la llegada. Miré el garmin y ya marcaba los 1900mts, pero aún quedaba lejos la arena. Finalmente toqué tierra habiendo nadado 2400 metros, en 48'. Allí fuera estaban gritándome Aitzi, Mamen y demás que no reconocí, ... y mi madre. Y entonces retomé la carrera. 


Entré en boxes para coger la bici y sacándome el neopreno, entró otra chica detrás de mi. Pues no lo hice tan mal, no salí la última de las 17 chicas! Me subí a la bici, para empezar el temido recorrido ciclista, pensando en que sí iba a sufrir, pero que lo iba a acabar. Me acordé de lo que me dijo Aitzi la noche antes, que me olvidara de lo que había oído sobre el recorrido y que disfrutase del paisaje. Pues eso iba a hacer. Mi intención era poner a prueba mi nueva bicicleta, pero pronto vi que no era la mejor opción. Al poco de empezar a rodar, una serie de ruidos y movimientos extraños de la parte delantera, me obligaron a ser muy prudente en las bajadas, sin opción a recuperar el tiempo perdido en las subidas. El enfado fue monumental, pues el martes había llevado la bicicleta a la tienda donde la compré hace un mes, para hacerle la primera revisión, (Bicis Escapa de Sabadell) que, aún siendo distribuidores de Orbea, parece ser que no se tomaron muy en serio esto de revisarle todos los tornillos. A eso, le sumé el dolor de rodilla de rigor cuando llevaba 30km, y el dolor de lumbares cuando llevaba 60. Total, la bici un poco desastre, pero el paisaje muy bonito. En el circuito, adelanté a un par de chicas, y me adelantaron otras, lo cual me llevó a reafirmar que tan mal no había nadado, pero que podría haberlo hecho mucho mejor, eso sí! Y lo que sí hice muy bien, fue el tema de la comida y la hidratación. No quería repetir el error de Salou, así que bebí y comí cuando tocaba, y eso me llevó fuerte a mi otro sector calavera, la carrera a pie.



Bajo un sol de justicia y cerca de 26 grados, me dispuse a correr durante 2h como mínimo, por un circuito llano y repleto de gente que me animaba a cada paso. Eso sí que lo tengo que reconocer: el ambiente vivido en este triatlón, ha sido espectacular. La gente se volcó en la prueba y los ánimos en euskera te hacían imposible el dejar de correr. Y así fue. Caminé muy poco. De hecho, creo que podría haber corrido durante toda la carrera, puesto que me sentía bien. Mi ritmo no era muy alto (nunca lo es), pero intenté que fuera bastante constante, y eso me ayudó. Otra de las cosas que sí me ayudaron fue la compañía de Juanan, el director del Extrememan, que me acompañó en bici durante 11km, haciéndome fotos y vídeos, llamando a Mónica y aquella haciéndome reír. Y con quien sí me reí fue con mi Supernena Vane. El cachondeo del cono era exclusivo para Marta, pero no pude remediarlo y... (mirad las fotos)


A gritos nos animábamos en cada cruce, provocando las risas de todos aquellos que nos veían. Sí, esto es una carrera, pero habíamos venido a pasarlo bien. No íbamos a ganar nada más que una medalla y la satisfacción personal. Así pues, pasémoslo bien!

Y se acabaron los 21km de carrera a pie, y encaré el arco de meta. Esta vez no lloré. Llegaba en tiempo. No con un tiempo espectacular, pero llegaba.


Y ahí estaban todos esperándome, y entrando en meta me acordé de l@s que no estaban. 5+1 va por mis chicas, las que aguantan mis buenos y malos días (y los que les quedan!)

Ahora, dos días después de esta prueba, con las piernas como palos, pienso en seguir adelante, esforzándome un poco más. Aprovecharé mis vacaciones para entrenar bien y con tranquilidad, y a la espera de una entrevista con mi entrenador para preparar futuros eventos. Me han retado a algo muy grande en un año, pero antes tengo que convencerme de que lo puedo lograr. Y para ello, necesitaré el apoyo de los míos, y eso es lo que tengo que empezar a negociar... No sé qué va a ser más duro!!!

miércoles, 26 de junio de 2013

Más vale una retirada a tiempo

Hace pocos días, los medios de comunicación nos sorprendían con la noticia de un posible positivo en el control antidoping que se le hizo a Virginia Berasategui para la Triatlón de Bilbao. Después de desmentirlo y recurrir a una segunda prueba, finalmente salió la verdad: positivo por EPO. Para quien no lo sepa, la eritropoyetina (EPO) es una sustancia que produce nuestro cuerpo, pero que es inyectada artificialmente en el caso del dopaje, para estimular la producción de los glóbulos rojos (que transportan el oxígeno a los tejidos) y permite incrementar la resistencia al ejercicio físico aumentando la capacidad del transporte de oxígeno. 

Hoy, en una rueda de prensa, Virginia da la cara diciendo que sí, que es verdad, que se dopó porque ni su cuerpo ni su cabeza estaban preparadas para seguir aguantando la presión de estar en la élite del deporte. Durante más de 30 años, en su carrera deportiva, Virginia no ha dado un solo positivo hasta ahora (que se haya podido detectar y demostrar) y ahora, tras anunciar su retirada, en el que iba a ser su último triatlón, ha resultado que, al menos para ésta vez, se dopó. 

No conozco a Virgina personalmente. No sé si es una persona sincera o no, por lo tanto, no voy a juzgarla en cuanto este comportamiento, porque yo no sé qué haría en su lugar. Únicamente, me planteo una reflexión: ¿Qué haría yo? Desde mi posición de deportista amateur, tengo claro que no tomaría sustancias dopantes para intentar ganar. Eso sería un engaño para mí misma y para el resto. Y si no soy capaz de darme la vuelta a media carrera "escatimando" unos metros, tampoco tomaría ventaja de este modo. Algunas personas con las que he hablado de este tema, me han comentado que geles, isotónicos, recuperadores, aminoácidos... quizá podrían considerarse como doping, puesto que nos ayudan a mejorar. Pero estos productos mejoran nuestro rendimiento, no lo maximizan (al menos, lo que yo suelo tomar). El entrenamiento que seguimos, provoca un desgaste en nuestro cuerpo y hace que determinadas sustancias disminuyan en cantidad, y estos productos nos ayudan a reponerlas. De lo contrario, no podríamos mantener una vida saludable y un ritmo normal después de entrenar.

Para estar en la élite deportiva, hay que entrenar duro, sí, muy duro; pero también hay que tener unas cualidades y aptitudes especiales. Sin una genética favorable, sería imposible mantenerse o llegar a estar en lo más alto. Y, a pesar de tener esas cualidades, los años pasan (para todos) y el cuerpo no es el mismo. Supongo que por ese motivo, los deportistas toman la decisión de modificar su "composición", para seguir exprimiendo lo máximo del cuerpo unos años más. También tendrán que ver aspectos como publicidad, sponsors, prensa, seguidores... que ejercen presión sobre el deportista para que siga dando éxitos. Y todos se "emborrachan" de premios y pódiums, pero después de esa embriaguez, en la resaca, es cuando hay que ponerle un poco de sentido común a las cosas. ¿Vale la pena mentir, engañar? ¿Qué beneficio personal se saca de todo esto? ¿Qué imagen se da? 

No sé qué haría yo, de ser deportista de élite, pero lo que sí que es cierto es que, a día de hoy, más vale una retirada a tiempo, que una batalla perdida.

Os dejo aquí el vídeo de la declaración de Virgina Berasategui, por si alguien quiere echarle un vistazo.

sábado, 25 de mayo de 2013

Algo no anda bien

Como muchos sabréis, por fin he cambiado mi bicicleta. Llevaba cinco años rodando con una Orbea Asphalt que me regaló mi padre, por lo que le tenía mucho aprecio. En estos años le he ido haciendo modificaciones para poder sacarle mucho más rendimiento, pero ha llegado un momento en el que necesitaba un cambio. Así pues, del aluminio he pasado al carbono, y del triple plato Tiagra, a un compact Ultegra. Y puesto que la marca me merece toda la confianza, repito. La montura elegida ha sido una Orbea Orca Dama Silver, de color blanco, plata y azul. Una maravilla. 
Aprovecho para darle las gracias a Robert Mayoral, Paco Díaz (responsable de Orbea en Catalunya y Baleares) y Bicis Escapa (Sabadell) por haberme posibilitado tener esta bicicleta de la que bien seguro disfrutaré mucho!


El lunes la saqué de la tienda, llegué a casa y ya era de noche, por lo que no pude salir a estrenarla, pero decidí dar una vuelta por el párking. ¡Qué maravilla! Era mucho más estable, me notaba más segura y no pesaba nada. Ansiaba poder estrenarla, y por la planificación de entrenos, no tocaba hasta el jueves. Y vaya día para estrenarla! Con el viento que soplaba y la ligereza de la bicicleta, se me iba hacia los lados, haciéndose muy difícil el mantener un rumbo fijo. Pero en un momento en que el viento dio un poco de  tregua, aproveché para ponerla a prueba. Con toda la fuerza que me permitieron mis piernas, empecé a apretar y, rodando acoplada en llano, llegué a los 50km/h con facilidad. Espectacular. El cambio responde a la perfección y a pesar de ser ligera, es muy estable y segura. Creo que voy a disfrutar mucho rodando con ella. Pero tengo que aprender a utilizar el cambio para poder sacarle más provecho.

Esta mañana tenía prevista una salida de 3h30' con series y he aprovechado para salir con los chicos del Club Triatló Cambils, que tenían prevista una ruta plana. Soplaba mucho el viento, pero estos chicos están muy fuertes y sólo salir de Reus ya han impuesto un ritmo muy alto. Demasiado para mi. Y el dicho es cierto: por mucha máquina que montes, si no tienes piernas... He podido seguirlos a duras penas durante 50km, momento en el cual hemos acordado que yo iría por un camino y ellos por otro. Así todos contentos, y a mi ya me ha ido bien. La bicicleta iba muy bien, y he disfrutado mucho en la salida, a pesar del viento, pero algo andaba mal. O mejor dicho, ahora soy yo la que anda mal. En la salida del jueves ya me di cuenta de que cuando apretaba para subir, la rodilla derecha se empezaba a quejar, y hoy me he percatado de que tengo unos pequeños derrames en la zona que me duele. He consultado con mi fisio y me ha recomendado que retrase el sillín, puesto que es el tendón rotuliano el que está sufriendo. Pero de todos modos, debo ir a que me revise la posición el biomecánico, y que probemos de poner una pequeña cuña en la zapatilla derecha, para compensar la pequeña dismetría que tengo entre las dos piernas. Pero eso no va a poder ser hasta de aquí dos semanas, ya que el viernes que viene me desplazo a Getxo para rodar por el circuito y saber de qué mal tengo que morir el 7 de Julio, en mi próximo objetivo de esta temporada, el Extrememan Getxo 113. 

jueves, 9 de mayo de 2013

Obligatorio beber

Los que leísteis mi crónica del Extrememan de Salou y los que comentasteis conmigo la prueba, sabéis que tuve problemas a la hora de correr, por culpa de unos calambres musculares en los cuádriceps. Nunca en la vida me había pasado algo así, y probablemente, nunca volverá a pasarme, ya que aprendí la lección.

Voy a contaros un brevemente cómo se produce la contracción muscular y así entenderemos el por qué de los calambres. Tiene gracia que me haya pasado esto a mi, que me fascina todo lo que tenga relación con la fisiología y biomecánica, pero este toque de atención, me viene bien para no despistarme y seguir recordando lo que ya sabía.

El músculo está compuesto por multitud de fibras musculares, que a su vez, contienen miofibrillas, dentro de las cuales se encuentran moléculas proteicas llamadas actina y miosina, que son las responsables de la contracción muscular, al alejarse o acercarse entre ellas. La acción de estas moléculas se produce cuando en nuestro músculo se segregan cantidades de calcio, y ese calcio se activa cuando moléculas de sodio aparecen. Dentro de las células hay un intercambio entre sodio y potasio que provocan varias reacciones moleculares, lo que produce una contracción muscular.

Esto es, a grandes rasgos, lo que sucede para que un músculo funcione. Así pues, si cada vez que se contrae el músculo "gastamos" cantidades de moléculas de sodio, potasio, calcio y demás, está claro que habrá que reponerlas de algún modo, ya que si no, nuestro músculo reaccionará a esa carencia, endureciéndose y produciendo los calambres. La manera que tenemos para hacerlo es a través de la bebida. Pero no cualquier bebida (amigos del gin-tonic, no os alegréis!), sino una que contenga los nutrientes que nuestro cuerpo necesita para seguir funcionando. Y estas son las bebidas isotónicas.

Las bebidas isotónicas tienen una composición básica formado por agua; hidratos de carbono simples y complejos y sales minerales diversas como el cloro, el potasio, el sodio o el fósforo. Así pues, éstas serán las que nos ayudarán a reponer todo aquello que vamos gastando.

A muchos de nosotros, cuando llevamos tiempo compitiendo o entrenando, nos desagrada la bebida isotónica. No podemos con ella. Se nos hace empalagosa. Yo misma, salgo a entrenar últimamente con un bidón de agua únicamente. Mal hecho. Visto lo visto, hay que pasar por el isotónico. Afortunadamente, en el mercado tenemos múltiples marcas y sabores de bebidas isotónicas, varios formatos a elegir, ya diluidas o para hacerlo nosotros mismos, en pastillas, polvos  o masticables. Así pues, no hay excusa. Empezad a probar los diferentes gustos. Personalmente, uno de los que más me han gustado, por salirse de los típicos sabores de limón y naranja, es el Iso-Energy de Victory Endurance, de sabor mandarina. Contiene hidratos de carbono, glutamina, electrolitos (sodio, potasio, calcio y cloro), y vitamina C, y es perfecto para los deportes de resistencia. Y os preguntaréis... si haces propaganda de esto, cómo es que te ocurrieron los calambres??? Pues muy sencillo: los repartidores el domingo no sirven pedidos! Pero el lunes ya lo tenía en casa!

martes, 7 de mayo de 2013

Y ahora, ¿qué?

Y ahora... dos días después del Extrememan de Salou, volvemos a la carga. 
El próximo reto, en 61 días, esta vez en el País Vasco. Siempre he sentido especial cariño por esa zona. Me gusta su gente, sus vistas, su manera de ser y de vivir. Y me encanta tener la posibilidad de competir ahí, gracias (una vez más) a Robert Mayoral. El 7 de julio me colgaré otra vez un dorsal, de nuevo en la media distancia, en el Extrememan de Getxo y está claro que no lo haré sola. Esta vez me acompañará en la competición la futura ironwoman VANE (con mayúsculas!) y también Robert. Y cómo no... nuestras incondicionales Marta y Carme, con un fichaje puntual de mi amiga y compañera de trabajo, Belén.

Espero llegar en buenas condiciones físicas y mentales al evento, y para ello cuento con la colaboración de Usk T&M , que intentará ponerme en vereda y sacar todo lo mejor de mi.
Pero antes, deberé pasar por las maravillosas manos de Bernard Boronat y sus inventos, para intentar recuperar mi rodilla y poder encarar con garantías los duros entrenamientos que me esperan.

Seguimos trabajando, con ganas, motivación  y, sobretodo, ILUSIÓN.

lunes, 6 de mayo de 2013

A pesar de todo, FINISHER!

5 de mayo. Había llegado el día. Iba a por mi segundo triatlón de distancia half. Después de mi experiencia el septiembre pasado en Berga, estaba claro que iba a repetir. Esta distancia es la que me gusta. Es la distancia "guay". Y además, jugaba en casa. Mi intención era rebajar el tiempo de la anterior competición, pero está claro que nunca debes comparar dos pruebas. Incluso repitiendo recorridos.  Pero con todo el entrenamiento que llevaba encima, creía que iba a conseguirlo. Hacía días que mi rodilla no daba señales de ningún tipo. No hay noticias, pues ¡buenas noticias!. Así que afrontaba la prueba con bastante confianza, con el plus de que conocía perfectamente el recorrido ciclista, después de tantos años cruzándolo en coche y en bicicleta. 
La noche anterior estuve con Marta, preparándolo todo, poniendo cada cosa en las bolsas facilitadas por la organización que, todo hay que decirlo, eran muy pequeñas y de una calidad impropia para tal evento (ahí tenemos uno de los pocos puntos para mejorar en futuras pruebas). Sólo me quedó pendiente encontrar mis manguitos del club, que los debí perder el día que estuve en el doble olímpico de Terres de l'Ebre, animando a Vane y a Robert. Algo que se tuerce. Malo. Con esa inquietud me fui a la cama y al día siguiente, a las 5a.m., sonó el despertador. Marta me maldecía por tenerse que despertar tan pronto, pero es que ser supporter también es muy agotador. Ella ya tiene experiencia y, a pesar de encontrarse mal, estuvo a mi lado en todo momento.
Todo lo que siguió, pura rutina hasta llegar a Salou. Entonces empezaba lo bueno. El box lleno, los triatletas entraban y salían de él llevando grandes bolsas, lo cual me chocó, ya que de haber querido llevarme algo que no fuese mío, hubiese podido hacerlo. Entré con mis bolsitas y mi neopreno, fui a mi bicicleta y estaba muy mojada. Había llovido durante la noche y no llevaba nada para secarla. Tenía que pegar los geles al cuadro y la cinta se despegaba. Y el adhesivo con el perfil de la bicicleta (punto a favor para la organización), finalmente conseguí que se mantuviera en su sitio. No tenía más que hacer, así que colgué mis bolsas de run y bike en su sitio y salí del box. Marta estaba fuera para ayudarme a poner el neopreno. Entre risas (le hace mucha gracia que utilicemos una bolsa para enfundarnos en el traje) me vestí y ella me ayudó a acabar de colocármelo. Habíamos acordado que el Sailfish tenía que verse perfectamente desde atrás, ya que las últimas veces, una mala colocación del neopreno, me ha provocado mareos por hipoxia al nadar. Todo correcto. Vámonos al mar!

 Mi salida tenía que ser la tercera, a las 7:50, pero por varios motivos, se retrasó todo uno poco, y creo que empecé a nadar cerca de las 8:30. Seguí a rajatabla los consejos que me dio Robert Mayoral antes de salir, y todo me salió genial! Mi reloj marcaba 42' cuando pisé la arena, y habiendo nadado 2100m, era para mi todo un logro! Salí contenta del agua y me encontré a Robert en el box, que ya había acabado su relevo... salió 10' después de mi y llegó antes que yo... qué máquina! Me puse los calcetines y las zapatillas de ciclismo, un poco de crema y corrí como pude hasta mi bicicleta, que la tenía bastante lejos. Me acordé que me habían dicho que me tomara con calma los primeros 20km, hasta coronar el Coll d'Alforja, y así lo hice. Me iban pasando triatletas y, aunque me minaba un poco la moral, pensaba para mis adentros "ya os pillaré luego"... Al empezar la primera bajada, miré mi reloj y vi que iba bien de tiempo. Eso me dio un tremendo subidón y pegué un grito "VAMOS!!!". No había público, así que tenía que animarme de algún modo!!! Seguí rodando sin pausa, y sin prisa, coronando los dos puertos y llegando bastante bien de fuerzas al Coll de la Teixeta. Bien! Sólo me quedaba la bajada! Pero al quedarme 30km, me doy cuenta de que mis cálculos han sido erróneos y que me quedan únicamente 45' para entrar a tiempo (según mi reloj). Así que tengo que apretar. Y mucho. En esos últimos kms, mi velocidad media estuvo alrededor de los 30km/h, y ese apretón me resultó caro. Mi rodilla se empezó a quejar, pero no podía aflojar. Pensaba en que había mucha gente esperando en Salou para verme: Marta, compañer@s de equipo, padres, alumnos y compañeras de colegio, Belén... Tenía que llegar como fuese. Así que, con un margen de 15 minutos sobre el tiempo de corte, conseguí llegar y dejar la bicicleta. Por los pelos... Y Marta me riñó desde la valla "Collons, quant que m'has fet patir!!!". Pero no podía con mi alma. Al poner los pies en el suelo, empezó un terrible dolor en los cuádriceps. Nunca me había pasado nada parecido. Los dos se me subieron arriba y poco a poco se me hacía más duro el correr. Ni siquiera el andar. Tuve que pararme a estirar varias veces, y caminar a menudo, con lo cual, la carrera a pie se me hizo eterna. Cada vez que pasaba por la zona de meta, oía los gritos de mis alumnos y de sus padres, la gente me animaba, y eso lo hacía más llevadero. Pero la cruz iba por dentro. Por suerte, tuve a Marta corriendo a mi lado durante bastante parte del recorrido. Y en los últimos 5km, Carles Cirera y Vane le dieron el relevo. ¡Qué grandes amigos tengo! Ojalá algún día pueda devolverles todo el cariño y la ayuda que me han dado siempre. Con ellos llegué a meta, al sprint, gritando a mi llegada. Grité por gritar, pero no estaba nada satisfecha. El crono marcaba 8h04' y pensé que no había entrado a tiempo. Qué decepción! Intentando disimular, llegaron mis amigos y al abrazarme a Marta, me puse a llorar. No lo había conseguido. 


Meses de entrenamiento, todos aguantando mis malos humores y mis paranoyas, y no entro en tiempo. El esfuerzo, épico. Una carrera de más de 8h requiere mucho sufrimiento. Pero no tenía que ir así la cosa. Desde que me inscribí, en mi cabeza había un 5h59' o incluso un poco más, pero no ese tiempo. Poco a poco, me fui enderezando y al cabo de un rato, oí unos cañonazos que indicaban el cierre de meta. Eso quería decir que yo sí había entrado a tiempo! Y bueno, aunque no era en absoluto lo que esperaba, había acabado. Uno más. Llegó Robert y me regaló su ramo de flores (había hecho podio en su carrera por relevos), lo que fue un gran detalle por su parte. También debo agradecerle a él toda su dedicación estos meses, aconsejándome y apoyándome siempre, cuando no tenía por qué hacerlo. Como dice Marta "oficial y caballero"!

Aquí acaba mi crónica sobre esta gran prueba. Quiero agradecer y felicitar a los organizadores por el gran trabajo realizado. A pesar de pequeñas cosas que seguramente solventarán en próximas ediciones, ha sido una competición que repetiré.  Gracias Mónica, por tus risas y tu buen rollo; Juanan, por ser tan atento a todas horas; y al resto del equipo, por haber colaborado a que este triatlón sea una gran prueba de referencia en la media distancia. NOS VEMOS EN GETXO!!!