Páginas

martes, 7 de mayo de 2013

Y ahora, ¿qué?

Y ahora... dos días después del Extrememan de Salou, volvemos a la carga. 
El próximo reto, en 61 días, esta vez en el País Vasco. Siempre he sentido especial cariño por esa zona. Me gusta su gente, sus vistas, su manera de ser y de vivir. Y me encanta tener la posibilidad de competir ahí, gracias (una vez más) a Robert Mayoral. El 7 de julio me colgaré otra vez un dorsal, de nuevo en la media distancia, en el Extrememan de Getxo y está claro que no lo haré sola. Esta vez me acompañará en la competición la futura ironwoman VANE (con mayúsculas!) y también Robert. Y cómo no... nuestras incondicionales Marta y Carme, con un fichaje puntual de mi amiga y compañera de trabajo, Belén.

Espero llegar en buenas condiciones físicas y mentales al evento, y para ello cuento con la colaboración de Usk T&M , que intentará ponerme en vereda y sacar todo lo mejor de mi.
Pero antes, deberé pasar por las maravillosas manos de Bernard Boronat y sus inventos, para intentar recuperar mi rodilla y poder encarar con garantías los duros entrenamientos que me esperan.

Seguimos trabajando, con ganas, motivación  y, sobretodo, ILUSIÓN.

lunes, 6 de mayo de 2013

A pesar de todo, FINISHER!

5 de mayo. Había llegado el día. Iba a por mi segundo triatlón de distancia half. Después de mi experiencia el septiembre pasado en Berga, estaba claro que iba a repetir. Esta distancia es la que me gusta. Es la distancia "guay". Y además, jugaba en casa. Mi intención era rebajar el tiempo de la anterior competición, pero está claro que nunca debes comparar dos pruebas. Incluso repitiendo recorridos.  Pero con todo el entrenamiento que llevaba encima, creía que iba a conseguirlo. Hacía días que mi rodilla no daba señales de ningún tipo. No hay noticias, pues ¡buenas noticias!. Así que afrontaba la prueba con bastante confianza, con el plus de que conocía perfectamente el recorrido ciclista, después de tantos años cruzándolo en coche y en bicicleta. 
La noche anterior estuve con Marta, preparándolo todo, poniendo cada cosa en las bolsas facilitadas por la organización que, todo hay que decirlo, eran muy pequeñas y de una calidad impropia para tal evento (ahí tenemos uno de los pocos puntos para mejorar en futuras pruebas). Sólo me quedó pendiente encontrar mis manguitos del club, que los debí perder el día que estuve en el doble olímpico de Terres de l'Ebre, animando a Vane y a Robert. Algo que se tuerce. Malo. Con esa inquietud me fui a la cama y al día siguiente, a las 5a.m., sonó el despertador. Marta me maldecía por tenerse que despertar tan pronto, pero es que ser supporter también es muy agotador. Ella ya tiene experiencia y, a pesar de encontrarse mal, estuvo a mi lado en todo momento.
Todo lo que siguió, pura rutina hasta llegar a Salou. Entonces empezaba lo bueno. El box lleno, los triatletas entraban y salían de él llevando grandes bolsas, lo cual me chocó, ya que de haber querido llevarme algo que no fuese mío, hubiese podido hacerlo. Entré con mis bolsitas y mi neopreno, fui a mi bicicleta y estaba muy mojada. Había llovido durante la noche y no llevaba nada para secarla. Tenía que pegar los geles al cuadro y la cinta se despegaba. Y el adhesivo con el perfil de la bicicleta (punto a favor para la organización), finalmente conseguí que se mantuviera en su sitio. No tenía más que hacer, así que colgué mis bolsas de run y bike en su sitio y salí del box. Marta estaba fuera para ayudarme a poner el neopreno. Entre risas (le hace mucha gracia que utilicemos una bolsa para enfundarnos en el traje) me vestí y ella me ayudó a acabar de colocármelo. Habíamos acordado que el Sailfish tenía que verse perfectamente desde atrás, ya que las últimas veces, una mala colocación del neopreno, me ha provocado mareos por hipoxia al nadar. Todo correcto. Vámonos al mar!

 Mi salida tenía que ser la tercera, a las 7:50, pero por varios motivos, se retrasó todo uno poco, y creo que empecé a nadar cerca de las 8:30. Seguí a rajatabla los consejos que me dio Robert Mayoral antes de salir, y todo me salió genial! Mi reloj marcaba 42' cuando pisé la arena, y habiendo nadado 2100m, era para mi todo un logro! Salí contenta del agua y me encontré a Robert en el box, que ya había acabado su relevo... salió 10' después de mi y llegó antes que yo... qué máquina! Me puse los calcetines y las zapatillas de ciclismo, un poco de crema y corrí como pude hasta mi bicicleta, que la tenía bastante lejos. Me acordé que me habían dicho que me tomara con calma los primeros 20km, hasta coronar el Coll d'Alforja, y así lo hice. Me iban pasando triatletas y, aunque me minaba un poco la moral, pensaba para mis adentros "ya os pillaré luego"... Al empezar la primera bajada, miré mi reloj y vi que iba bien de tiempo. Eso me dio un tremendo subidón y pegué un grito "VAMOS!!!". No había público, así que tenía que animarme de algún modo!!! Seguí rodando sin pausa, y sin prisa, coronando los dos puertos y llegando bastante bien de fuerzas al Coll de la Teixeta. Bien! Sólo me quedaba la bajada! Pero al quedarme 30km, me doy cuenta de que mis cálculos han sido erróneos y que me quedan únicamente 45' para entrar a tiempo (según mi reloj). Así que tengo que apretar. Y mucho. En esos últimos kms, mi velocidad media estuvo alrededor de los 30km/h, y ese apretón me resultó caro. Mi rodilla se empezó a quejar, pero no podía aflojar. Pensaba en que había mucha gente esperando en Salou para verme: Marta, compañer@s de equipo, padres, alumnos y compañeras de colegio, Belén... Tenía que llegar como fuese. Así que, con un margen de 15 minutos sobre el tiempo de corte, conseguí llegar y dejar la bicicleta. Por los pelos... Y Marta me riñó desde la valla "Collons, quant que m'has fet patir!!!". Pero no podía con mi alma. Al poner los pies en el suelo, empezó un terrible dolor en los cuádriceps. Nunca me había pasado nada parecido. Los dos se me subieron arriba y poco a poco se me hacía más duro el correr. Ni siquiera el andar. Tuve que pararme a estirar varias veces, y caminar a menudo, con lo cual, la carrera a pie se me hizo eterna. Cada vez que pasaba por la zona de meta, oía los gritos de mis alumnos y de sus padres, la gente me animaba, y eso lo hacía más llevadero. Pero la cruz iba por dentro. Por suerte, tuve a Marta corriendo a mi lado durante bastante parte del recorrido. Y en los últimos 5km, Carles Cirera y Vane le dieron el relevo. ¡Qué grandes amigos tengo! Ojalá algún día pueda devolverles todo el cariño y la ayuda que me han dado siempre. Con ellos llegué a meta, al sprint, gritando a mi llegada. Grité por gritar, pero no estaba nada satisfecha. El crono marcaba 8h04' y pensé que no había entrado a tiempo. Qué decepción! Intentando disimular, llegaron mis amigos y al abrazarme a Marta, me puse a llorar. No lo había conseguido. 


Meses de entrenamiento, todos aguantando mis malos humores y mis paranoyas, y no entro en tiempo. El esfuerzo, épico. Una carrera de más de 8h requiere mucho sufrimiento. Pero no tenía que ir así la cosa. Desde que me inscribí, en mi cabeza había un 5h59' o incluso un poco más, pero no ese tiempo. Poco a poco, me fui enderezando y al cabo de un rato, oí unos cañonazos que indicaban el cierre de meta. Eso quería decir que yo sí había entrado a tiempo! Y bueno, aunque no era en absoluto lo que esperaba, había acabado. Uno más. Llegó Robert y me regaló su ramo de flores (había hecho podio en su carrera por relevos), lo que fue un gran detalle por su parte. También debo agradecerle a él toda su dedicación estos meses, aconsejándome y apoyándome siempre, cuando no tenía por qué hacerlo. Como dice Marta "oficial y caballero"!

Aquí acaba mi crónica sobre esta gran prueba. Quiero agradecer y felicitar a los organizadores por el gran trabajo realizado. A pesar de pequeñas cosas que seguramente solventarán en próximas ediciones, ha sido una competición que repetiré.  Gracias Mónica, por tus risas y tu buen rollo; Juanan, por ser tan atento a todas horas; y al resto del equipo, por haber colaborado a que este triatlón sea una gran prueba de referencia en la media distancia. NOS VEMOS EN GETXO!!!


domingo, 21 de abril de 2013

Soy mujer... a qué quieres que te rete?

Este fin de semana he estado en Sant Carles de la Ràpita (Tarragona), donde hoy se celebraba el triatlón Doble Olímpico de les Terres de l'Ebre. En esta ocasión, he ido como acompañante y "supporter" de mis compañeros de equipo Vane Moncayo y Robert Mayoral. La distancia era un poco rara: 3000m swim + 92km bike + 20km run, de los cuales se ha recortado el segmento de la natación para dejarlo finalmente en 1500m, alegando que la temperatura del agua estaba a 14,2 grados (demasiado fría). La competición ha sido amena y el día ha acompañado, así que todos hemos podido disfrutar de una gran jornada deportiva.

Mi llamada de atención respecto a este triatlón es que, de 306 participantes inscritos, únicamente había 11 mujeres. ONCE! Realmente chocante. ¿Dónde estábais hoy, chicas?
Es cierto que en todas las competiciones deportivas, el número de inscripciones de las féminas es menor respecto al de los participantes masculinos, pero poco a poco, vamos aumentando el número. Supongo que habréis visto muchas veces la imagen de cómo intentaron echar a Kathrine Switzer a empujones de una maratón, en 1967, ya que ésta se consideraba únicamente una prueba para hombres. 


Ha llovido mucho desde entonces, y poco a poco, las mujeres vamos adentrándonos en el mundo del deporte, consiguiendo logros que muchos (y muchas) no creían que fuésemos capaces. Y cada día más. Logros deportivos y logros personales, está claro. Las que antes sólo sabíamos de carreras a través del resumen deportivo en las noticias, ahora estamos atentas a la apertura de inscripciones de cualquier evento. Y allá vamos. Con mayor o menos destreza, con mayor o menor capacidad, pero estamos. Y entrenamos. Cada vez que salgo a entrenar, me encuentro con muchos grupos de mujeres que andan, mujeres que corren, mujeres que nadan, mujeres que se mueven! Y para eso no faltan iniciativas, como la de Cristina Mitre, directora de belleza de la revista Elle, que empezó juntándose con cuatro amigas en el parque del Retiro para correr y ha desatado un gran movimiento de runners femeninas (https://www.facebook.com/Mujeresquecorren). O las múltiples quedadas que organizan algunos clubes y asociaciones en las que sólo pueden participar mujeres. (y aquí aprovecho para informaros que el próximo domingo día 28, Triatletas en red (@triATLETASenred) junto a Challenge, realiza un reconocimiento "specially for women" del circuito del Half Challenge de Calella http://triatletasenred.com/reconocimiento-specially-for-women-del-half-challenge-barcelona/).

Bien, esta mañana sólo había 11 participantes femeninas "contra" 295 masculinos, pero han hecho el mismo recorrido, y han sufrido lo mismo. Y al fin y al cabo, tampoco se trata de retar, o de compararnos a los hombres. Únicamente se trata de demostrarnos a nosotras mismas que también podemos hacer deporte y sentirnos satisfechas por ello, y así seguiremos. Dando guerra.



domingo, 14 de abril de 2013

"Let's finish" - Robert Mayoral

Perdona amigo si te tomo prestada tu frase. Me viene bien para empezar a escribir hoy.

Esta mañana he corrido mi primera duatlón BTT en El Catllar. He sufrido un poco: la bici no era mía y me venia grande, le tengo pánico a una caída en la montaña, arrastraba un ligero dolor de rodilla, y había muchísima agua en el trayecto. Estas son las excusas hacia fuera. Ahora viene lo que me corroe por dentro. No he sido capaz de mantener un buen ritmo de carrera a pie. Me he cansado y en ocasiones, hundido. Se esperaba de mi un podio (yo misma me había ilusionado con eso!), pero sólo salir, he visto que era imposible. Así que me he dedicado a intentar gozar de la carrera. Al llegar a la meta, en ultima posición  me he visto sola, no había nadie, ya que estaban dando los premios. Y como si no hubiese competido, me he ido a buscar mi bolsa y he pululado un rato entre la gente. Nadie me ha felicitado ni me ha dicho nada. Pero tampoco era necesario (aunque ayuda). Así que he pasado, sin mas, por otra competición.
Y habiendo llegado a casa, y comprobar que, efectivamente había llegado en ultima posición,  lo he colgado en twitter, junto con una foto mía en el podio. En el numero 1. He llegado la última, y a partir de ahí  solo puedo mejorar. Cierto. He llegado la última. Pero HE LLEGADO.
Unas treinta competiciones llevare en poco mas de un año, y todas (menos una), las he acabado. Independientemente de la posición  No he tenido problemas mecánicos, no me he lesionado y no me he quedado en el sofá. Y esa es mi satisfacción de hoy. Esa es la lección que le saco. No haré un podio, pero si podré hacerme una foto en él habiendo sudado la camiseta.

lunes, 1 de abril de 2013

Rompepiernas


En terminología ciclista se dice que un terreno, un trazado o una carrera es rompepiernas cuando ésta alterna constantes subidas y bajadas y por tanto impide mantener un ritmo constante. Este tipo de terreno, obliga al ciclista a cambiar de ritmos y de posición en la bicicleta constantemente lo que produce un desgaste muy grande en el deportista.


Llevo unos meses (tres, concretamente), en estado de rompepiernas. Con subidas y bajadas de ánimo en todos los aspectos de mi vida, y como consecuencia, con un gran desgaste. No me gusta ser persona de altibajos, puesto que descoloca a los demás y a mi, principalmente, pero parece que no puedo hacer nada en contra de esto. Por mucha psicología que lea y estudie, mucha introspección y meditación, no llego a dar con la fórmula que me estabilice. Unos días soy Dr. Jekyll y otros Mr. Hyde. Y es horrible sentirse así. De nuevo, me consuelo diciéndome que cada bajón sirve para coger carrerilla para la subida siguiente, y que va a haber una mejora segura. Y esperando la mejora, seguimos con lo mismo de cada día, para no perder la costumbre.

A falta de 34 días para mi primera gran competición, me veo lejos de acabarla sin sufrir demasiado, que es el objetivo que persigo. Ayer me derrumbé en el primer intento de realizar el circuito ciclista, achacando un dolor de rodilla. El dolor existía, sí, pero un ánimo por los suelos puso el resto para hacerme dar media vuelta. Siento rabia y desespero por ver que el tiempo pasa y yo no me veo mejorar. Los que me rodean, me dicen que sí he mejorado, pero que yo no lo veo. Quizá tengan razón. Pero otro de mis males es la exigencia, la autoexigencia, puesto que quisiera conseguir lo que no puedo tener aún. Tiempo al tiempo. Dosis de paciencia para esta cabeza cuadrada. Sé que, como siempre, acabaré la carrera (si no me ocurre ningún problema mecánico en el sector de bici); quizá no con el tiempo deseado, quizá sufriendo más de lo que debiera. Pero sí seré finisher una vez más. Y ahí estarán mis tremendas incondicionales, diciéndome que sabían que lo iba a conseguir. Veremos... y esperemos. Y como siempre, intentemos difrutar del camino, que ya está visto que no sólo está lleno de rosas, sino que también hay piedras que tenemos que sortear.

lunes, 18 de marzo de 2013

Correr sin ver

Cierra los ojos e intenta moverte por donde estás. Probablemente lo tengas todo tan visto que fácilmente podrás reproducir un recorrido sin percances. Ahora sal a la calle y repítelo. Imposible dar más de tres pasos sin tropezar. Impensable ponerse a correr! O no...

El mes pasado asistí a un curso de iniciación al guiaje por montaña de personas invidentes y deficientes visuales, a cargo de la Federació Catalana d'Esports per a Cecs (FCEC) y dirigido por  Marcos Bajo (@marcosgmao). En ese intenso fin de semana compartimos y aprendimos técnicas de guiaje en carreras de montaña y senderismo. Pudimos experimentar qué se siente cuando te ves privado total o parcialmente del sentido de la vista, así como también hacer de guía para personas invidentes. Ambas situaciones bastante curiosas.

Cuando me inscribí en el curso, pensé que ser guía sería muy fácil. Ir diciendo "derecha" e "izquierda" cuando toca y poco más. Pero la teoría es muy fácil, no tanto la práctica. Al hacer de guía, debes tener en cuenta que tus "guiados" no ven en absoluto, o tienen un campo de visión reducido; por lo tanto, cualquier obstáculo, por minúsculo que nos parezca, hay que comentarlo. Al menos, al principio. Con la práctica, se adquieren todo tipo de estrategias y no hay que comunicarlo absolutamente todo.


Al ponerme a la cabeza de un grupo de guiaje, me vi atolondrada y abrumada. Había tantas cosas que decir! Escalones, barandillas, personas, puertas, bolsas... y aún estábamos dentro del edificio de la ONCE! Qué pasaría al día siguiente, en plena montaña? Allí hay piedras en el camino, grandes y pequeñas, ramas bajas y a los lados, desniveles, estrecheces... y nuestro guiado confía plenamente en nosotros para que le llevemos hasta el final sin sufrir ningún daño y pudiendo disfrutar del paseo. Además, hay que ir comentando lo que vemos: si está nublado, una planta o flor, algún animal... así se hace más ameno. Pero todo esto es un cúmulo de información que, de intentar darla así de golpe es imposible. Y únicamente andábamos. No quería ni pensar en lo que supondría traducir todo eso en una competición. Pero sí se puede. Y, de hecho, Marcos y Sito Castelló nos han demostrado muchas veces que se puede correr por montaña y acabar ADEMÁS en posiciones de cabeza. Y que también se puede acabar una maratón, como la de Barcelona, este fin de semana. Una maratón a oscuras: Llegada Sito y Marcos - Maratón de Barcelona

Sito, Marcos y amigos en la llegada de la Maratón de Barcelona

El lado opuesto a ser guía, es el ser guiado. Qué sensación más extraña. Hay muchos tipos de discapacidad visual, y pudimos experimentar con visión borrosa, sin visión periférica y ciegos totales. Después de esa práctica, he decidido que prefiero ser ciega total a ver sólo un poquito. Empecé a dejarme guiar llevando unas gafas opacas que tenían un minúsculo agujerito. Ver de ese modo me estresó mucho. Así que decidí cerrar los ojos y agudizar los otros sentidos. Y confiar en mi guía, Fran (@Mothhor). Aún estando tensa, disfruté. Disfruté escuchando, localizando sonidos; fui capaz de anticipar movimientos al oir a mis compañeros pasar rozando las ramas; o saber por dónde iban a pasar los ciclistas que bajaban por la pista.


Con Fran, arriesgándonos a correr
Qué gran experiencia, en conjunto! Y qué grandes las personas que luchan cada día para posibilitar que discapacitados visuales (en este caso), puedan realizar actividades como el resto de la sociedad, sin ser excluídos por su condición. Desde aquí quiero expresar mi admiración por todas y cada una de esas personas, por su gran corazón y tesón; y también admiración por todas las personas que participaron en el curso, puesto que son los voluntarios que hacen que todo el trabajo sea posible.

Gran grupo, grandes personas
Si quieres saber más sobre el grupo:
https://www.facebook.com/pages/GMAO-GRUPO-MONTAÑA-AMIGOS-ONCE-CATALUNYA/265970016793889






domingo, 3 de marzo de 2013

Arrugando el dorsal

Esta mañana he vuelto a ponerme un dorsal. Después del fiasco en la Mitja de Granollers, que no pude acabar por un inicio de gripe, y el no verme capaz de correr la Mitja de Barcelona, estando apenas recuperada, decidí que había que quitarse la espinita. Y qué mejor media que la Mitja de Cambrils, cerca de casa y sin apenas complicación por el recorrido. 


Hoy era el día, hoy era MI DÍA. Lo sentía. Después de los últimos entrenamientos, me veía capaz de hacer buena marca en la que iba a ser mi primera media maratón. Auguré un tiempo de 1h50', viéndome capaz de llevar un ritmo de 5'14". ¿Por qué no? Pues bien... no.

He llegado a Cambrils con tiempo suficiente para calentar, y ya había mucho ambiente. Música, gente corriendo, espectadores... La hora de inicio se acercaba y nos hemos ido colocando en la línea de salida. La media se corría conjuntamente con la carrera de 10km y, aunque no había diferenciación ni cajones, no se ha visto demasiado lío. Éramos 2000 participantes, y hemos sido bastante civilizados, inicialmente.
Las liebres se han ido colocando entre la gente, con sus globos bien visibles. En principio, había dos liebres por cada tiempo, cosa que posibilita que si una pincha, siga la otra llevando al grupo. Yo he intentado llegar a la liebre de mi tiempo previsto, pero una vez dada la salida, se me ha escapado. He tenido que correr bastante y esquivar a los otros corredores para no perderla demasiado. En esos momentos he visto a los recortadores, aquellos que cruzan aceras, rotondas y parques para avanzar unos metros como sea. Mal hecho. Si no puedes pasar, te esperas o vas por otro lado. Antes del primer km, el espacio ya era suficiente como para correr con tranquilidad y disfrutar del recorrido al lado del mar.

Intentando seguir a la liebre durante los 4 primeros km he ido bien. A partir del km 5, mi estómago me ha dado un aviso. Ayer me acosté con mucho dolor no sé bien por qué motivo, y aunque esta mañana me he levantado muy temprano para desayunar con tiempo y no sentía molestia alguna, por un momento los dolores han vuelto. "Ya estamos". Mi cabeza, de runner débil aún, ha atacado: "no puedes, ya pierdes la liebre, a cada km bajas el ritmo, aún te queda más de la mitad, te pasa todo el mundo...". Es mi peor enemigo. Mis piernas funcionaban. De ahí hacia arriba, una lucha incesante. Sin llegar a concentrarme para encontrar un ritmo de respiración, la cabeza diciéndome que quizá abandonaba incluso... Un calvario. Pero esta media había que acabarla. Como fuese. Y así ha sido. Mi compañero de equipo, Robert, ha venido para acompañarme los últimos 3 km, y yo ya no podía más. Hacía mucho rato que iba corriendo buscando las líneas del suelo, con flato en ambos lados. No quería parar, pero había momentos que era necesario. Las piernas seguían bien, pero yo intuía que las pulsaciones eran muy altas y no podía respirar bien. Robert me daba consejos, me empujaba, pero yo no podía. Y la llegada, en subida. La media más plana, sí, pero la llegada es en subida! Aún y así, me he marcado un sprint con otra chica, que yo creía que me iba a seguir, pero se ha quedado atrás. Al llegar yo a la meta, me he girado y la he visto entrar. Segundos después, se ha desmayado. Allí se han quedado atendiéndola Robert y otros organizadores, mientras yo me retiraba a ver si podía encontrar más ayuda. Al ver que la situación estaba controlada, he ido a por mi avituallamiento post-carrera: bebida y un donut que me han sabido a gloria!

Mi opinión sobre la organización de la carrera es totalmente positiva. Muy bien organizada, con avituallamientos cada 5km, eso sí, sólo con agua y en los dos últimos, te daban las botellas abiertas y sin tapón. Eso no me ha gustado, ya que no podía ir corriendo con la botella abierta, porque me mojaba. Debo correr a saltos. Por lo demás, muy bien. Y bien medida. 21km exactos. Posteriormente me he enterado de que había voluntarios echando a corredores "piratas" en el recorrido. Sí, esos que no pagan la inscripción, pero que se avituallan como los que sí lo hemos hecho (o más). Punto a favor para la organización, que ha tenido en cuenta ese aspecto cada vez más usual en las carreras populares.

Pues bien, aquí acaba mi competición de hoy. Espinita sacada a medias, y con la cabeza puesta en que tengo que entrenar más. Pero es que hace un año, correr 21km hubiese sido impensable para mi. Estoy cumpliendo a rajatabla los planes de entrenamiento, y eso, poco a poco, va a irse notando. Estoy convencida de ello. Quizá no haré grandes marcas, pero sí seré cada día mejor.